La ola

Los profesores estamos montados en una gigantesca ola y aún no nos hemos dado cuenta. Viajamos a toda velocidad hacia un futuro incontenible, cuyos rasgos ya se adivinan en el horizonte, pero todavía albergamos la ilusión de que en realidad estamos en el final de la marejada, a punto de regresar a la calma chicha en la que tan a gusto hemos prosperado durante las últimas décadas. El morrazo será progresivo para evitar traumas, pero será, vaya si será. Y después, cuando busquen nuestros restos en los acantilados, nadie podrá reconocer lo que un día fuimos, porque lo que encontrarán será algo completamente distinto. Continúa leyendo La ola

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El mito de la autonomía educativa

Aun a sabiendas de que en cuanto se menta la bicha salen a relucir los consabidos calificativos de neoliberal, colectivista, facha, rojo o adorador de Wert, y, con ellos, los fantasmas del Estado y del Individuo, las sombras de la pública y de la privada, esta mañana voy a hablarles someramente del mito de la autonomía de los centros educativos. Y lo hago, sobre todo, porque me da la gana, pero también porque las vacaciones no han conseguido cambiarme y continúo con mi tole tole de trascender el debate ideológico en esto que aún algunos nos empeñamos en llamar enseñanza.
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Hozando en el bilingüismo

En los avances, en las encrucijadas históricas que nos dan a elegir entre el futuro y la nada, es donde los españoles demostramos de qué pasta estamos hechos. ¿Que los franceses, en su Enciclopedia, nos pintaban como un pueblo de bravucones, vagos y supersticiosos?, pues allá que íbamos nosotros y dejábamos en mantillas las pinturas negras de Goya. ¿Que Franco y el cine subvencionado de los sesenta hacía different al macho ibérico?, ahí estábamos para ser los más machos y los más ibéricos del universo. La historia contemporánea demuestra que hemos sido siempre unos lerdos cuando hemos intentado forjarnos una imagen de nosotros mismos. Por eso, huérfanos de otra referencia, solemos asumir lo de fuera con la sonrisa de quien desconfía del señorito pero tiene al mismo tiempo el corazón en la boca por las expectativas creadas.
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El mito del profesor

El profesor es el principal valedor del actual sistema de enseñanza. Sobre él descansa el edificio. A pesar de que se pueda permitir la licencia de quejarse de lo mal que está todo, en su fuero interno sabe perfectamente que una vuelta a la sensatez en la educación resultaría inaceptable. Qué sería de él si de pronto tuviera que abandonar los cómodos ritos de oficina, los confortables almohadones de los cada vez más limitados libros de texto. Qué sería de él si se viese obligado a empezar a ser experto en su materia. Qué si hubiera de enfrentarse un día tras otro a la clase magistral, a la discusión fundamentada. Muchos, aún hoy, cuando todo está perdido y ese horizonte es una utopía, continúan temblando ante semejantes hipótesis.
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Eichmann en el instituto

La idea consistía en que los alumnos de 1º de Compensatoria cometieran un pequeño acto terrorista en el instituto. El tema estaba claro desde el principio: ¿por qué no quiero estudiar? Luego escribiríamos un pequeño texto, doscientas palabras apenas, tratando de convencer a quien lo leyese de que, antes de los dieciséis años, había más vida al otro lado de la cárcel escolar si se tenían medianamente claros los objetivos vitales. Finalmente, imprimiríamos el panfleto en DIN A3 y lo pegaríamos en las puertas de todas las aulas. La acción tendría que ser anónima y se llevaría a cabo durante la hora de clase, en plan comando ultrasecreto. Continúa leyendo Eichmann en el instituto

Breaking Bad

A medida que el cómico Walter White se transforma en el trágico Heisenberg, se va haciendo un personaje cada vez más moral. Su deserción al lado oscuro deja arrinconado ese otro conflicto inicial que revela cómo un simple profesor de instituto se enfrenta con valentía a su mediocre situación personal y económica. En cuanto esto ocurre, la serie gana en complejidad literaria, por supuesto, pero pierde en desparpajo y golfería. Para mí, es mucho más sugestivo aquel señor White del principio, que es capaz de hacer estallar el descapotable de esa especie de bróker adicto al móvil que se le cuela en una gasolinera, que el Heisenberg final, que aspira a ser el rey de la metanfetamina.
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