Bienvenidos

Por supuesto, las reacciones son las previstas. La izquierda, o lo que queda de ella, aplaude creyendo ver en esta imagen al presidente de la III República que, como un Lenin redivivo, viaja desde Suiza hacia el futuro. La derecha se indigna con Pablo Iglesias pero también con el rey, pues considera una torpeza la aceptación del regalo y una felonía la posterior publicación de la foto en la web de la Casa Real. Las redes sociales bullen con fakes de todo tipo. Las tertulias analizan la proeza como si la monarquía estuviera a punto de caer. Continúa leyendo Bienvenidos

Un periolisto

Si hay alguien que me desespere más que un periodista cortesano tipo Marhuenda, es un periolisto. Aunque ambos formen parte de la fiel infantería del régimen, aunque los dos se cuadren ante sus patronos políticos y empresariales, las formas, el alcance mediático de su trabajo y, sobre todo, la capacidad de persuasión que poseen, establecen sutiles diferencias entre ellos. Para empezar, mientras que el primero, el cortesano, asume su personaje con la pachorra de quien no teme a nada porque el mundo está bien hecho (gracias a los servicios prestados tiene a buen recaudo tanto la soldada presente como el futuro retiro), el otro se nos muestra con la vitola de la autonomía profesional y suele ir de periodista bocazas que no se arredra ante nadie. Para terminar, si bien a ambos se les suele ver venir desde Tombuctú, el periolisto se esmerará en ser mucho más didáctico en sus argumentos, pues le pagan para persuadir a la opinión pública de que su integridad personal y su independencia profesional le han empujado inevitablemente a abrazar cierta ideología, o sea, que es rebelde porque el mundo lo ha hecho así. Continúa leyendo Un periolisto