La historia secreta

Solo comparable a la emoción suscitada por la lectura de El porvenir de España, de Ángel Ganivet y el maestro Unamuno, La revolución española vista por una republicana, de Clara Campoamor, A sangre y fuego, de Chaves Nogales, Frente a la gran mentira, de Antonio García-Trevijano o España frente a Europa, de Gustavo Bueno, ha sido el entusiasmo con que he leído La leyenda negra de España, de Julián Juderías. Todos ellos son libros que, en su momento, me han ofrecido una versión absolutamente nueva de la historia de mi país. Y digo ‘nueva’, no por innovadora u original, sino por insospechada, adjetivo este que en el fondo se opone a la idea de novedad. La experiencia ha sido lo más parecido a una revelación de algo antiguo, algo que siempre estuvo ahí, al alcance la mano, pero que, en el tráfago de las consignas oficiales del consenso intelectual, habitualmente nos ha pasado desapercibido. Continúa leyendo La historia secreta

Visión de Anáhuac (2015)

La emoción del hombre ante el paisaje no ha variado mucho con el paso de los siglos. Imagino a aquel sapiens que, castigado por el clima de las glaciaciones, de pronto llega a un lugar donde el agua fluye en bulliciosos riachuelos y los árboles crecen a su alrededor con un extraño color, el verde, que ya casi ha olvidado. El sol dardea la hierba, la hace brotar, como si la quietud del instante originara un crecimiento velocísimo. En vez del ulular sobre las heladas ramas seculares, una algarabía de aves ensordece sus oídos. Entonces imagino que nuestro sapiens se desnuda y cierra los ojos para guardar en su interior todo lo que la mirada ha ido recopilando. A pesar de que las palabras Edén o Paraíso aún quedan muy lejos, cuando abandone aquel oasis y regrese al consabido páramo glacial, comenzará a atesorar en el alma su semilla. Cabe imaginar que muchos años después emprenda su búsqueda, y también que esta sea en vano. Cabe imaginar, por tanto, que haya nacido el primer artista.
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Estados Unidos tiene un problema

La talasocracia iniciada por Teddy Roosevelt y las primeras muestras de indignación de intelectuales latinoamericanos influyentes (recuérdese El triunfo de Calibán, de Rubén Darío) hicieron que los primeros pasos del Imperio fueran vacilantes. Pero, tras la independencia de Panamá, USA no tardó en darse cuenta de que, para afianzar su hegemonía en la zona, debía cambiar el tradicional “estilo europeo” de control por otro mucho más sutil que le permitiera estar sin ser, o, mejor, parecer siendo en el fondo lo que al fin y al cabo siempre se había propuesto ser. Continúa leyendo Estados Unidos tiene un problema