Un eslabón en la cadena áurea

La muerte de un senador obliga a Jim Taylor (Edward Arnold), un magnate sin escrúpulos, a buscar a un hombre de paja que favorezca su pretensión de hacerse con unos terrenos para construir una presa. La china le toca a Jefferson Smith (James Stewart), que es, además de presidente de los Exploradores de América (una especie de Boy Scouts), el resultado de ese maridaje, tan querido por Frank Capra, que aúna lo mítico (Thomas Jefferson) y lo corriente (el apellido Smith, tan común y anónimo como nuestro García). Cuando descubre la corrupción a la que debe servir de tapadera, el aparentemente ingenuo señor Smith sorprenderá a propios y extraños enfrentándose, como un auténtico caballero andante sin espada, al mismísimo Jim Taylor, que no solo manipula a su antojo la política de Washington, sino que también posee la mayoría de los medios de comunicación de EE.UU. David contra Goliat, aderezado todo ello con la presencia de una astuta y descreída Clarissa Saunders (Jean Arthur), inestimable aliada del joven idealista y representante, cómo no, de la tercera pata de este banco: el periodismo. Continúa leyendo Un eslabón en la cadena áurea

Preguntas que me hago

Durante los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial, los aliados mantuvieron dos posturas absolutamente enfrentadas acerca de qué hacer en Europa una vez hubiese caído Alemania: por un lado estaba la de Roosevelt, que no deseaba quedarse en el continente más tiempo del necesario; por otro, la de Churchill, quien pretendía que EE.UU. comandara la reconstrucción y protegiera Europa del peligro comunista. Finalmente, tras la muerte de Roosevelt, y con la llegada de Truman a la presidencia, se impondrían los postulados británicos, iniciándose así la creación de los dos bloques políticos que dieron lugar a la Guerra Fría. Continúa leyendo Preguntas que me hago

Héroes de nuestra propia Historia (3)

Según Hannah Arendt, el tesoro que nos ha legado la revolución americana (la única que ha triunfado en la modernidad) reside en la evidencia de que sus hacedores habían tenido muy claro desde el principio que, para salirse con la suya, no debían usurpar la fuente de poder contra la que combatían, sino crear una nueva. Al contrario de lo que ocurriría en Francia y en Rusia, los fundadores de EE.UU. sabían perfectamente que la soberanía, lejos de ser un concepto que se tuviera que trasladar del monarca al pueblo, había de ser dividida entre las tres ramas del gobierno para que estas compitieran, se vigilaran y se limitasen entre sí. Este juego de contrapesos regiría en todas las instituciones del nuevo Estado, a imagen y semejanza del núcleo esencial de convivencia democrática que, para ellos (desde el pacto del Mayflower), era el municipio. Continúa leyendo Héroes de nuestra propia Historia (3)

Héroes de nuestra propia Historia

La importancia geopolítica de España ha sido más una cruz que una ventaja. Ser cabeza atlántica de Europa y puesto fronterizo entre esta y el continente africano nos ha convertido en una nación intervenida y dependiente de las estrategias políticas del resto de potencias. Quizá por ello continuamos teniendo la sensación de que nuestra Historia siempre la han hecho otros. Continúa leyendo Héroes de nuestra propia Historia

La paradoja de la marioneta

En el fondo usted cree en lo que no dicen: que la crisis económica es una partida jugada por unas cuantas personas, que la UE tiene un plan para convertir España en una especie de Florida low cost, que nuestro régimen está al servicio de un plan maestro de escala planetaria, que el 15-M fue reventado por dentro, que los movimientos de protesta están llenos de infiltrados, que su correo electrónico no es seguro, que sus llamadas telefónicas están siendo escuchadas por alguien, que Internet, la televisión, el fútbol o el sistema educativo son pura ingeniería social. Ni usted (ni nadie) niega ahora la imagen barroca del Gran Teatro del Mundo, el auto sacramental postmoderno que habla de un poder en la sombra que mueve los hilos. Usted es una marioneta. Rajoy es una marioneta. Merkel es una marioneta. Obama es una marioneta. El siglo XXI será conspiranoico o no será.
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Una nueva Declaración de Independencia

Esta mañana pienso en los americanos. Pienso en que su revolución es la única revolución política que ha triunfado, y me pregunto si la Declaración de Independencia nos podría servir de inspiración todavía. Recuerdo que en su preámbulo se encuentra una de las frases más bellas de la historia: «cuando una larga serie de abusos y usurpaciones, que persigue invariablemente el mismo objetivo, evidencia el designio de someterlos (a ellos, a los seres humanos, al pueblo) bajo un despotismo absoluto, es el derecho de ellos, es el deber de ellos, derrocar ese gobierno y proveer nuevas salvaguardas para su futura seguridad». Continúa leyendo Una nueva Declaración de Independencia