La Historia ha muerto

Cuando hablamos de la muerte de ciertas disciplinas -las lenguas clásicas, la Filosofía, la Literatura-, generalmente olvidamos que todo comenzó con aquella quijada de asno que se hundió en el cráneo de la Historia y que, ya cadáver, la transformó en Ciencias Sociales. La asnada, que ya viene de la Primaria, donde aparece integrada en algo que recibe el difuso nombre de Conocimiento del Medio, alcanza en la Secundaria y el Bachillerato proporciones apocalípticas. En la taifa murciana que por ahora me paga el sueldo, los planes de estudio de la disciplina abarcan ese brumoso reino de fantasía que va de la Historia Universal y Regional, pasando por la Geografía física, política y económica, hasta la Historia de España; ocurriendo al final que los cráneos previligiados que han perpetrado el crimen someten a los alumnos a un cacao maravillao tan aberrante e inasumible que termina siendo, no solo odiado, sino automáticamente olvidado. La esotérica, la demencial lógica que guía dichos currículos provoca además que el estudiante tenga noticia de la Antigüedad o la Edad Media únicamente durante el primer ciclo de la ESO, que en 4º y en 1º de Bachillerato el programa, centrado en las épocas Moderna y Contemporánea, sea casi idéntico, y que en tan solo un curso -el último de Bachillerato- se imparta la totalidad de la Historia de España, desde Atapuerca a la actualidad. Continúa leyendo La Historia ha muerto