Cinco verdades sobre las lenguas (de España) que casi nadie dice en sus clases

1. La lengua es una facultad exclusivamente humana que depende de sus usuarios, que son los que la crean, la desarrollan, la hacen cambiar y también quienes, llegado el momento, dejan de hablarla. Esto significa que, por sí misma, una lengua ni nace ni crece ni muere, tampoco recibe agresiones o amenazas, no es depositaria del espíritu de ningún pueblo y mucho menos posee derecho a algo. Es una simple herramienta y no un ente con capacidad de raciocinio, así que son los hablantes los únicos que tienen derechos. Si se atribuyen derechos a las lenguas, habría que otorgárselos también a las llaves inglesas o a las bombillas. Continúa leyendo Cinco verdades sobre las lenguas (de España) que casi nadie dice en sus clases

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Populismo a 400 euros el título

¿Clases de 35 doceañeros? No problem. ¿Restricciones en la pasta que se concede a los centros de enseñanza, restricciones en la calefacción, en el personal docente interino? Tranquilos todos. ¿Paga extraordinaria chorizada por el morro? Respiren hondo y relájense. ¿Bajada de sueldo y subida del IRPF porque sí, porque yo lo valgo? Un momento, por favor. Haya paz. Continúa leyendo Populismo a 400 euros el título

Hozando en el bilingüismo

En los avances, en las encrucijadas históricas que nos dan a elegir entre el futuro y la nada, es donde los españoles demostramos de qué pasta estamos hechos. ¿Que los franceses, en su Enciclopedia, nos pintaban como un pueblo de bravucones, vagos y supersticiosos?, pues allá que íbamos nosotros y dejábamos en mantillas las pinturas negras de Goya. ¿Que Franco y el cine subvencionado de los sesenta hacía different al macho ibérico?, ahí estábamos para ser los más machos y los más ibéricos del universo. La historia contemporánea demuestra que hemos sido siempre unos lerdos cuando hemos intentado forjarnos una imagen de nosotros mismos. Por eso, huérfanos de otra referencia, solemos asumir lo de fuera con la sonrisa de quien desconfía del señorito pero tiene al mismo tiempo el corazón en la boca por las expectativas creadas.
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