Carta a un alumno de Bachillerato, o cómo escribir un soneto (y #2)

EL SEGUNDO CUARTETO

Acabamos de escribir un cuarteto que es, en sí mismo, una idea completa: te quedas como un pasmarote, no te salen las palabras cada vez que tu chica anda cerca. ¿Qué seguir diciendo ahora? Lo que siempre ha sido el cuento para la narrativa, el soneto lo había sido para la poesía, porque a sus límites formales ya reconocidos hay que sumarle una característica que comparte con el relato breve: la tensión. Si quieres que un cuento funcione, todo lo que narres en él ha de servir al propósito del argumento, sin digresiones que detengan su ritmo. Esto se logra normalmente haciendo que todo gire en torno a una sola idea fuerza. En el soneto la tensión nunca es narrativa, por supuesto, pero sí existe en él una estrategia similar. Un buen soneto es aquel en el que ninguno de sus elementos es superfluo y donde todo tiene la apariencia de cierta naturalidad lógica. Como un silogismo. Continúa leyendo Carta a un alumno de Bachillerato, o cómo escribir un soneto (y #2)