Cinco años después del 15-M

Cinco años después del 15-M, ni dios recuerda por qué surgió todo, y mucho menos qué quería decir en realidad la consigna aquella de “No nos representan”. Podemos, Ciudadanos y los pequeños partidos de corte caciquil-nacionalista están donde están gracias al mismo sistema electoral que sigue sin representar a nadie. Todos ellos se están beneficiando de los mismos privilegios y juegan con las mismas reglas. Dan mítines de campaña, hacen coaliciones, se financian con dinero público, sueñan con ministerios… Hablan de impuestos, de rentas básicas, ponen falda a los semáforos peatonales y cambian cabalgatas, pero ya nadie cuestiona la inseparación de poderes ni las listas electorales.

Cinco años después del 15-M, las calles están vacías. Los nuevos partidos han absorbido un movimiento ciudadano que, durante sus primeras horas de vida, fue transversal, pero que enseguida se emponzoñó con la consigna de un único color ideológico. La estrategia estuvo clara desde el principio: a aquel monstruo difuso había que domarlo con un nombre, con un perfil definido, por eso se permitió que la izquierda se apropiara del discurso y que finalmente se impusiera la ineficacia asamblearia. Luego todo ha sido un copipasteo del consabido Manual del Quintacolumnista: desactivación de la espontaneidad, catalización del descontento, polarización de la ciudadanía y, por último, institucionalización de la protesta.

Cinco años después del 15-M, nos encontramos exactamente en el mismo lugar. Me refiero a nosotros, los españolitos de corazón helado, no a los factótums del régimen, a los hacedores de noticias o a los cocineros de trending topics. Ellos han salvado el culo solventemente, tanto que se permiten el lujo de seguir repitiendo hasta la saciedad la mentira de que aquello supuso un punto de inflexión en la historia reciente del país. De hecho, se sirven del último movimiento de reajuste (este que, mediante unas segundas elecciones, pretende colocar temporalmente a sus dos marcas blancas en el Parlamento) para aparentar que el cambio se ha llevado a cabo.

Cuando la verdad es que los cimientos del statu quo continúan siendo tan fuertes como antes.

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Publicado por

David López Sandoval

Profesor de Lengua Española y Literatura

Un comentario sobre “Cinco años después del 15-M”

  1. La mayúscula decepción que supone volver al viejo leninismo anguitiano “de toda la vida” indica, a mi entender, que al statu quo le han reforzado los cimientos de lo lindo… A estas alturas, las de la desvergüenza de quienes solo vetan con sus votos, poca esperanza hay de que no vayamos a unas terceras elecciones seguidas…, por duro que resulte oírlo, si algún terremoto electoral no lo soluciona, pero ya sabemos que la naturaleza es “muy de derechas”… En fin, que pues eso, en fin.

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