La Educación Física es una “maría”

Esta mañana he mantenido una animada charla con un buen amigo mío, profesor de Educación Física, acerca de su asignatura. Todo ha venido a raíz del tema de las reválidas que dentro de un año la LOMCE implantará en la Secundaria y el Bachillerato (se supone). El hecho de que esté previsto que su materia quede excluida de esos exámenes ha suscitado una reflexión acerca de la presencia y la importancia de la Educación Física en el sistema educativo. Lejos de la monserga buenrollista que concibe su materia como una vía para el desarrollo personal, la vida saludable y bla, bla, bla, mi amigo, muy sensatamente, ha aportado una explicación que a mí me parece indiscutible: la Educación Física no tiene el peso que se merece porque, básicamente, es considerada una “maría” por todo el mundo, y ahí están incluidos también los profesores de Educación Física.

Imaginemos a un estudiante entrado en carnes, por ejemplo, y supongamos que lo está, no por problemas de salud, sino porque lleva una vida sedentaria y no se aparta ni un segundo de la pantalla del ordenador. Imaginemos luego que el chaval tiene que afrontar todo un Test de Cooper (ya sé que es algo pasado de moda, pero lo traigo a colación porque lo sufrí trágicamente en aquel heroico 1º de BUP del cretácico). ¿Qué posibilidades tendría frente a otros compañeros que estuvieran en mejor forma? Obviamente le costaría mucho más, es decir, al igual que para aprobar un control de redacción se debe estar preparado para no cometer errores gramaticales y ortográficos, tendría que entrenarse a conciencia si quisiera superarlo, y por lo tanto, en el caso que nos ocupa, bajar de peso.

Y sin embargo (ha continuado diciendo mi amigo), fíjate a qué estaría expuesto yo si actuase de manera rigurosa, tal y como se le exige a un profesor de Lengua. En primer lugar, sería rápidamente malinterpretado. En segundo lugar, se aducirían en mi contra razones que me llevarían a lidiar con el fiero morlaco de la apariencia exterior, que ahora mismo es una virtud social de primer orden. Y por último, para la mayoría (padres, inspector, compañeros incluso), si al final yo suspendiera al chico, lo habría hecho por estar gordo, no por no haberse preparado para el Test de Cooper. Es decir, lo habría discriminado cruelmente.

Mi amigo asegura que si los profesores de Educación Física se pusieran en modo sargento de hierro y empezasen a tener en cuenta marcas y resultados, su asignatura pasaría a ser la principal pesadilla de la mayoría de los estudiantes. Yo le he dicho que el mismo argumento se podía aplicar al resto de las materias, y él ha respondido que sí, que de acuerdo, pero que en el caso de la suya existe un problema añadido que la condena irremediablemente a un segundo plano. Porque, mientras que en Matemáticas o Historia las razones para suspender a un alumno son fácilmente comprendidas por todos (a pesar del pedagogismo imperante), en Educación Física la cosa es mucho más peliaguda.

Un padre es capaz de asumir con cierta normalidad que, como a su hijo no se le da bien la sintaxis, este necesita un esfuerzo extra, pero a buen seguro que pondría el grito en el cielo si el profesor de Educación Física fuese un hueso duro de roer. Esta verdad como una casa me ha hecho pensar que la asignatura de mi amigo, además de tener que soportar a duras penas la paradoja de ser una “maría” en un mundo plagado de gimnasios, es por sí misma el paradigma más revelador de esa otra gran paradoja que suscita nuestro sistema educativo: por un lado vende la moto de unos objetivos que rara vez se cumplen porque, al mismo tiempo, maniata con fuerza al profesor que los persigue. Y esas cuerdas que nos sujetan tienen muchísimos nombres. En el caso de la Educación Física es el prejuicio meramente físico, pero en el caso de las otras asignaturas son los escrúpulos ideológicos, religiosos, pedagógicos, sexuales, legales, burocráticos, etcétera, etcétera, etcétera.

Etcéteras todos ellos más largos que una meada cuesta abajo, y que han terminado convirtiendo los centros de enseñanza en templos de feo ladrillo rojo donde lo único que se hace es adorar a los todopoderosos dioses del tabú social.

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Publicado por

David López Sandoval

Profesor de Lengua Española y Literatura

2 comentarios sobre “La Educación Física es una “maría””

  1. Pues debe ser la excepcion el cole de mis hijos, pero tienen hasta libro de texto para esta asignatura y el consabido examen. Hacen deporte y estudian como llevar una vida saludable.
    Es verdad que siempre ha sido una asignatura “maria”, pero yo estoy con tu amigo, no se le da la importancia que tiene.

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