5 razones por las que mañana no iré a votar

1. Porque la fe, en una democracia, nada tiene que ver con la política. Así que yo, en esto de la política, sencillamente me esfuerzo en no caer en los brazos de la confianza ciega en alguien que me vende igualdad social, libertad de mercado, regeneración democrática u otros milagrosos crecepelos. Y digo confianza ciega porque no se puede llamar de otra manera al acto de votar a una lista de personas sabiendo de antemano que no hay ningún mecanismo legal que me permita presionar para que se cumpla el programa electoral del partido, o para desalojar a alguien que está mezclado en algún asunto turbio. Las leyes de mi país me impiden controlar a los concejales y a los diputados autonómicos que han sido elegidos, y me obligan a esperar cuatro largos años para intentar bajarlos de sus poltronas. 

2. Porque considero que cualquier otro debate que no sea el de acabar con el statu quo, es una gigantesca patraña. ¿De qué me sirve a mí tomar partido entre estatismo e iniciativa privada, entre colectivismo e individualismo, entre igualdad social y libertad personal, si, aun suponiendo que se consiga una cosa u otra, sigo sin saber quién coño es mi representante, cómo se va a gastar el dinero de mis impuestos y de qué manera puedo impedir que las prácticas corruptas se perpetúen o, lo que es peor, se institucionalicen? ¿Garantizando el reparto equitativo de la riqueza? ¿Reduciendo el poder del Estado? ¿Alguien en su sano juicio estaría dispuesto a asegurar que la lucha contra la corrupción posee valor ideológico, o sea, que es exclusivamente de izquierdas o de derechas? Mientras no haya reglas de juego verdaderamente democráticas, mientras los ayuntamientos y los parlamentos autonómicos sigan representando a las cúpulas de los partidos políticos y no a los ciudadanos, no votaré en unas elecciones que solo ofrecen gazmoñería, hipocresía y postureo.

3. Porque a lo largo de la campaña electoral nadie me ha ofrecido propuestas para acabar con el régimen, entre otros motivos porque es imposible dinamitarlo desde dentro aprovechándose de unas leyes que han sido aprobadas para blindarlo. Sí se me ha vendido, en cambio, el espejismo de la confrontación de unas ideas que en realidad están constreñidas por los límites insalvables que impone el propio régimen. Por eso los partidos se permiten la boutade de proponer un montón de medidas que aseguran potenciarán la democracia en mi municipio o en mi comunidad autónoma, pero ninguno habla de cambiar la ley electoral, por ejemplo, de elegir a los alcaldes y a los concejales en votaciones diferentes o de permitir la revocación del diputado. Medidas muy simples, mucho más que todas esas ocurrencias que engordan los programas electorales, pero que no están dispuestos a asumir porque acabarían de un plumazo con los privilegios que el régimen les tiene reservados si salen elegidos.

4. Porque no me sentiría bien conmigo mismo al saber que, con el acto simbólico de introducir mi sobre en la urna, estaría tragándome todo aquello que he estado reprobando durante los cuatro años que ha durado la legislatura. Sería como aquel que al final acude a la pescadería donde sabe que venden pescado en mal estado o como quien termina casándose con la chica que más odiaba. Pero es que, además de quebrantar mi coherencia personal, ir a votar supondría legitimar un régimen que solo se publicita y se justifica a sí mismo con esta fanfarria cuatrienal. Mi voto mañana, sea al partido que sea, estaría alimentando al leviatán que impide que yo participe en la elaboración de las leyes o que estas dejen de estar blindadas, monopolizadas y manipuladas por un poder ejecutivo (alcalde o presidente autonómico) al que no se le puede imponer ningún tipo de moderación.

5. Porque quien participa en un juego amañado es un iluso o un tramposo. No poner los pies en este albañal me permite mantener cierta salubridad intelectual y estar más legitimado que los que votan para tratar de cambiar las cosas que pasan a mi alrededor. Mi conciencia me impide mantener con mi voto a alguien durante cuatro años más, por muy buena que haya sido su gestión, en un régimen completamente legal, sí, pero absolutamente ilegítimo. Supongo que durante el franquismo habría gestores políticos solventes y honrados, pero también supongo que a nadie que se considerase demócrata se le habría ocurrido apoyar, por esa misma razón, la dictadura. Por otro lado, tampoco cambiando al mal gestor o al corrupto que actualmente dirige una concejalía o una consejería regional, sin modificar antes las reglas de juego, se consigue nada, entre otras razones porque el advenedizo, por muy bienintencionado que sea, va a gozar de las mismas prebendas y dispensas que su predecesor, y estará igualmente exento de la fiscalización ciudadana. Y, como ya se ha dicho en la primera razón, la fe, en democracia, nada tiene que ver con la política.

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Publicado por

David López Sandoval

Profesor de Lengua Española y Literatura

23 thoughts on “5 razones por las que mañana no iré a votar”

  1. Remedando al Mota. Si aun estando de acuerdo, que los estoy, eslo lo es. Ir a votar o no ir a votar, no supone estar legitimado para lo uno o para lo otro. Cambiar las reglas, poderse se puede, pero, ¿para que intentarlo?. Si hay que ir se va, pero ir pa ná es tontería. Yo veo que solo el anarcosindicalismo está legitimado para abtenerse y después seguir intentando el cambio. Todo lo demás palabrería hueca. Yo iré a votar a PODEMOS, más que nada, por incordiar. Es lo que dicen los de la vaguería ideológica, para qué ir a una manifestación si no sirve para nada. Y sí sirve, para mostrar disconformidad. Por eso yo voy a todas las que puedo. Aunque muchas veces las convoque aquél con quien no estoy de acuerdo. Me importa el motivo alegado para el acto. Activo. Y yo no voté esta constitución porque entonces tampoco era monárquico. Aunque solo hubiese sido por eso. Salud.

  2. Se puede aplicar la razón a la política, y te sale este artículo, o se puede aplicar el sentimiento y la fe, y te sale ir a votar en este régimen.

    Enhorabuena, David.

  3. ¡¡Estupendo David!!. Por cierto, hoy hemos estado en Somosaguas en casa de Antonio, me ha dado recuerdos para ti. Un abrazo.

  4. No ir a votar es una forma más de participación activa y legítima, solamente seria eficaz si una mayoría lo hiciera. Otra forma es votar en las generales es al partido de “Plataforma de voto en blanco”, sería eficaz igualmente si se obtuvieran una mayoría importante de sillas vacías.
    En estos momentos en las municipales y autonómicas el sentimiento general es ir a votar a partidos que realmente generen el cambio de verdad.

  5. Hago mías todas tus reflexiones, tampoco iré a votar. Para no legitimar un fraude, porque no creo que desde dentro del régimen se pueda reformar nada y menos aún cambiarlo y porque ningún programa propone una nueva ley electoral que garantice la representación ciudadana y la separación de poderes. Porque jugar al póker con un grupo de tahures solamente lo hace un primo o un tramposo mayor que todos los demás.

  6. 1. Se puede votar para que alguien gobierne, o se puede votar para quitar a alguien del gobierno. La primera opción, se basa en la fe ciega que no aceptas (y yo tampoco). La segunda es, precisamente, el “mecanismo legal” del que hablas en el punto 1 para desalojar a los incompetentes, y que dices que no existe.

    2. Votar legitima el Status Quo… y no votar, también. Yo diría que incluso más: aunque sea un no-voto de conciencia, el resultado es el mismo que el no-voto de la indiferencia, y así lo ven ellos, entendiendo esa “desidia” como una carta blanca.

    3. La Ley Electoral es una Ley Orgánica: Si algún programa electoral municipal o autonómico contemplara cambiarla, estaría mintiendo a la gente, ya que ningún alcalde ni presidente autonómico tiene competencia para eso. Yo espero que algún programa para las generales lo contemple… aun así, es muy probable que no lo cumplan. Pero de todas las posibilidades, la que me parece más racional es dejar un pequeño espacio a la confianza irracional (llámese esperanza), y si no lo cumplen, en las siguientes elecciones quitarles el poder.

    4. La razón tiene mucha soberbia… hasta el punto de poner nuestra coherencia personal por encima de cambios muy factibles, posibles, no basados en la esperanza ciega, como por ejemplo la paralización de los desahucios. La razón es muy importante, y es lo que más necesitamos porque es lo que más escasea (la ciudadanía se mueve por emociones y eso casi siempre es un suicidio social, en eso estoy contigo), pero la razón sola, también produce monstruos, porque es esclava de la lógica y la sensatez, y la realidad no puede reducirse a eso (véase la Historia y el absurdo de sus cambios, el hombre pisando la Luna,… ).

    5. La salud personal intelectual, tampoco tiene nada que ver con la política. La política es la gestión de lo público, y lo público es algo social, comunitario. Así que: tomar decisiones en política para conservar la coherencia personal, tiene tan poco que ver con la política como tomar decisiones basadas en la fe. Lavarse las manos para no mancharse de responsabilidad durante la legislatura, es un acto egoísta (en el mejor sentido de la palabra) totalmente legítimo, pero no es un acto político, por mucho que algunos lo presentéis como una opción política válida.

    CONCLUSIÓN: No es que no tenga sentido votar con conciencia porque son todos iguales, es que son todos iguales porque la sociedad no vota con conciencia. ¿Y qué es votar conciencia? Para mí, es votar sabiendo que tu voto es la verdadera herramienta para regular la acción de los políticos, el mecanismo que les quita lo que más quieren, y que por tanto, puede hacer que antes de robarnos, desahuciarnos o quitarnos derechos sociales, al menos se lo piensen dos veces. ¿Para qué voy a dejar de robar si me siguen dando el poder? Los que les votan porque les votan, y los que se abstienen, por lo mismo. Es lógica pura (ya que exigimos racionalidad): Si no los quitamos del medio, están legitimados para hacer lo mismo, y solo podemos quitarlos votando a otros.

    Sí, ya sé que todo es muy sucio, y por lo mismo, muy desagradable participar. Yo también le di la espalda al juego, desencantado… pero ya no puedo sentir el orgullo de la coherencia cuando en este país, con mi dinero, se paga a gorilas para que echen a gente de sus casas a rastras. Sí, ya sé que cuatro años es mucho tiempo para quitarles el poder, pero joder, el momento es hoy… es muy sencillo: HOY hay que elegir votar o no votar y, aunque tienes mucha RAZÓN en tus palabras, y a pesar de toda la miseria que hay en las reglas del juego, por todo lo dicho, creo que es mejor votar que no hacerlo.

  7. Chapeau al último comentario.
    El excesivo purismo del todo o nada, como siempre, siendo una entelequia para conformar la consciencia de algunos, en detrimientro de la construcción de la realidad que nos atañe a todos (incluso a ellos mismos)

  8. Hola, José. Analizas pormenorizadamente el artículo y te lo agradezco, pero yo, por no repetirme demasiado, no seré tan exhaustivo. A ver:

    -Votar, independientemente de las razones que uno tenga para hacerlo, en un sistema que te impide controlar a quien sale elegido durante los cuatro próximos años es, ¿cómo decirlo para que no suene muy duro?, un acto de fe. Y da igual que quieras poner o quitar, premiar o castigar.

    -El voto es una parte del sistema democrático, pero no es la esencia de la democracia, así que, por sí mismo, no la define. La esencia reside en las reglas del juego: separación de poderes y representación efectiva del ciudadano. No hay más. Ahora dime si tenemos algo de esto en España. Por lo tanto, como me considero un demócrata, yo solo votaré en las elecciones de un sistema verdaderamente democrático. Con Franco también se votaba. Supongo que hoy nadie tendría ningún problema en considerar la abstención en aquel régimen como un acto (muy suave, bien es cierto) de protesta.

    -Votar en conciencia solo se hace en los referéndums. En unas elecciones se vota por interés personal o colectivo. De todas formas, yo la conciencia la dejo para los actos (pequeños y grandes) de desobediencia civil. Ya que, en conciencia, es hacia lo único que nos empuja tener conciencia de lo que está pasando a nuestro alrededor (y siento el trabalenguas).

    -Para hacer política no es necesario estar en un partido o votar. Se puede hacer política de muchas maneras: en una asociación antidesahucios, en una conversación con amigos, en un foro más amplio con desconocidos o, sin ir más lejos, escribiendo en un blog y atrayendo el interés de quinientos lectores diarios.

    -No es que yo considere sucio lo que hay y reaccione empujado por un prurito de limpieza. No. Es mucho más trivial mi posición: quiero ser coherente con lo que pienso. Ecuación sencilla: sé que esto no es una democracia + me considero un demócrata = no voto.

    -Salga quien salga en estas elecciones, nadie estará legitimado. Su nombramiento será legal, por supuesto, pero no legítimo.

    -Y por último: la abstención es, para mí, un acto de conciencia (ya lo he dicho antes) que sé que, mientras no haya nadie que la capitalice, va a dar poco rédito político. Pero todo se andará.

    Un saludo y siento el desorden en las respuestas.

  9. Sin lo que usted, Nicolás de Cusa, llama “excesivo purismo del todo o nada”, las trece colonias inglesas no habrían escrito la primera constitución democrática de la historia, el juramento del juego de pelota no habría tenido lugar ni Lenin habría viajado en tren hacia Moscú. Eso que usted llama “entelequia” es el paso previo a toda ruptura. Los pequeños actos de protesta personal como la abstención son condición sine qua non para que la realidad empiece a cambiar algún día. Después de la abstención vendrá la capitalización de la abstención, y luego la insumisión fiscal y cualquier otro acto de desobediencia civil. Solo desde fuera se han cambiado las cosas históricamente. Nunca las reformas desde dentro han transformado el régimen en sistema, solamente lo han maquillado (caso de nuestra transición) o, en el peor de los casos, sublimado hasta el delirio (Hitler).

    Un saludo.

  10. ¿Por qué solo el anarcosindicalismo, Hipos1? ¿Solo ellos poseen la exclusiva de la abstención activa, de la desobediencia? Pues no veo yo que históricamente hayan logrado nada. Antes bien, han sido otros quienes lo han hecho. Yo no digo que no ir a votar no sirva para nada. Digo todo lo contrario, amigo: ir a votar sirve para mucho, es decir, para que todo siga exactamente igual que estaba y para que el régimen que dices no haber legitimado con tu voto en 1978 dure otros cuarenta años más. Un saludo.

  11. Acabarse las pilas del teclado y dejar de lado una parrafada sobre el anarquismo, el marxismo, la Primera Internacional, la dictadura del proletariado, la estatalización, etc, ha sido oportuno. En cualquier sistema, salvo uno, de los definidos, y más como se configura ahora la sociedad, será necesario elegir, (no, designar), representante o delegado. Y entonces, ¡ah!, el tal ¿me representará o no? ¡Vaya problema! Yo no creo en el sistema, claro. Pero el sistema es asaz sagaz y previsor y hace que la abstención, salvo el caso Saramaguiano de la total, no tenga importancia real en el asunto. En los USA, por ejemplo, la mayoría de votaciones no cuentan con la mitad de los posibles votantes. De tal manera que se plantean pasar de la necesaria inscripción en el censo a la obligatoriedad del voto. De todas formas, yo no estoy tan seguro que desde dentro no se pueda cambiar el sistema, que poderse podríase. Otra cosa es que te dejen los que realmente mandan. Pero, lo mismo sucederá en cualquier supuesto, porque parece que estamos todos de acuerdo en que al que manda realmente se le da una higa de lo que hagamos o pensemos. Siempre tendrá dinero para pagar sicarios. Por eso el anarquismo, sí, desde la impregnación en las mentes del principio de libertad y propia superioridad humana individual. Sin dios, sin patria… Que por qué en España se vota lo que se vota. Por el púlpito, hombre. Púlpito en todos sus ámbitos. Salud.

  12. No estoy de acuerdo en que “da igual que quieras poner o quitar”. Votar para querer poner a X en el poder, es confiar en que va a cumplir lo que dice. Votar para quitar a X, es decirle a X y al resto de partidos que si hacen lo que les da la gana, les quitaremos en la próxima legislatura. Como ellos quieren que les voten porque lo que quieren es el poder, si es necesario, harán o dejarán de hacer lo que haga falta para que les votemos. De hecho, es lo que ya hacen, lo que pasa es que aun no ven NECESARIO tener que cumplir su programa para seguir en el poder, porque de hecho, siguen en el poder aun haciendo lo contrario de lo que prometieron. Es cierto que es un proceso muy lento, pero querer cambiar el sistema con la abstención es bastante más lento, evidentemente.

    Históricamente, ha sido la FE la que ha movido montañas. Y casi nunca la razón (hasta hace muy poco el 90% de la sociedad era analfabeta, y los cambios históricos se han sucedido igualmente). De hecho, querer cambiar este sistema con la abstención tiene bastante más de fe que de razón.

    Totalmente de acuerdo en que para hacer política no hay que votar. Para mi el voto es lo menos importante, y lo más, la acción social de la que hablas. Pero no es incompatible, es una herramienta más, sobre todo si lo que te importa es que las cosas cambien (aunque no sea el cambio ideal), por encima de tu coherencia personal.

    Si por el contrario, tu coherencia personal está por encima de tu deseo de cambio, me parece perfecto, pero para no ser cómplice del sistema, no basta solo con no ir a votar: Si pagas impuestos, aceptas ayudas del gobierno o simplemente trabajas en el sistema, estás aceptándolo y perpetuando su juego. Imagino que, por lo mismo, si te llaman para estar en una mesa electoral, preferirías que te detuviesen antes de formar parte del circo porque ni siquiera pagarías la multa (porque supongo que no pagas ninguna multa, no?). No pongo más ejemplos porque seguro que entiendes por donde voy. Si tu postura es esa, no solo la apoyo sino que la APLAUDO.

    Votar para quitar al partido que ha gobernado se basa en la fe (fe en que si el resto de ciudadanos votara de la misma manera, los políticos harían otra cosa, e incluso podrían cambiar las reglas). Y no votar como acto de disidencia también se basa en la fe (fe en que si el resto de ciudadanos no votase, a los políticos no les quedaría más remedio que cambiar las reglas). Pero ni la gente va a votar como voto yo, ni va a dejar de votar como tú. Si es cierto que tu disidencia es real y no solo de palabra o basada en un simple “no-voto”, entonces los dos nos basamos en una utopía (fe), que es el único punto de partida posible para que cambie la realidad. Suerte con la tuya compañero.

  13. Votar es un acto de responsabilidad y de respeto hacia los de mas,en mi opinion debiera ser obligatorio ya que perjudica seriamente a los partidos emergentes,estamos ante un cambio sin precedentes,un antes y un despues,la vieja politica bipartidista esta derrumbandose a nuestros pies.Ahora hay realmente una toma de conciencia,el poder de cada individuo esta despertando lentamente,nos guste o no!!
    La politica es una parte esencial en nuestras vidas votemos o no..no podemos escapar ni renunciar,es nuestro futuro y nuestra responsabilidad hacer politica dia a dia en cualquier momento y lugar¿quien sino va cambiar algo?desentenderse significa que de seguro no te falta de nada ni has sido desahuciada que dispones de alimentos trabajo y que te da igual los derecho que hemos perdido que tanto costo ganar, ni te interese… los ciudadanos estan ya haciendo politica,con nuevos partidos con participacion ciudadana y intenciones de cambiar las normas en todos los sentido. Debemos dar un voto de confianza,tener esperanza..lo que a pasado en España no es lo normal,en absoluto!!aunque se empeñen en decir que todos son iguales, intentando perpetuar la casta,marchitando todas las de mas opciones atrayendo de nuevo la impotencia,…la corrupcion en mi mundo es UTOPIA como lo es la violencia o la indiferencia. No creemos en lo que no vemos , pero tampoco nos paramos a mirar,ya no sirve ablar de viejos conceptos obsoletos que nos apartan del verdadero poder que ejercemos cuando estamos a lo que tenemos que estar,cuando nos unimos, en ello reside el poder de el pueblo,nuestro futuro,nuestra calidad de vida,nuestra liberta, eso es para mi Politica.no PODEMOS ya darle la espalda bajo vacias palabras y pensamientos que nos dejan indefensos a la espera de que?¿quien sino nosotros podemos cambiar esto?estamos dentro ¿que puede ayudar desde afuera?¿quien y como?la comodidad,la falta del poder personal que todos poseemos ,la ignorancia acompañada siempre de la vagancia son el alimento de los desentendidos de la vida, pretenden convencernos de que la politica y votar no sirven para nada.yo solo veo escusas baratas falta de responsabilidad. Ahora hay alternativas reales,todo a cambiado,estamos alertas colaborando en lo que se pueda,participando..no cometamos el mismo error confiando y descuidando el futuro apartando nuestros derechos,ha si nos han dejado,sin nada!!asumamos nuestra parte de culpa..hay que estar Despiertos!!!! Informados!!! Para mi el acto de votar les dice a los que gobiernan que no estoy de acuerdo con sus acciones y podemos cambiarlas,que tengo poder y lo uso.. No votar es igual que me da igual lo que hagan,total hacen lo que quieren y yo no tengo ningun poder que ejercer..con resignacion os doy el permiso para que sigan dando me por el culo que al parecer despues de tantos años asta me gusta..

  14. Hola David, te responderé brevemente, porque en realidad esto me daría para extenderme mucho, pero creo que la concisión es clave para entendernos. Agradezco tu respuesta, mucho.
    Mira, yo personalmente no desprecio las acciones individuales, por supuesto que creaban ruptura. Creaban, porque lamentablemente ya no vivimos en la dinámica social que hizo posible la revolución Francesa, la construcción de las constituciones o que Lenin viajara a Moscú. La dinámica es la de la masa, y uno puede abstraerse de esa realidad, y seguir pensando que el acto individual tiene un peso en un mundo cada vez más globalizado -en todos los sentidos en los que se puede abarcar la palabra, estamos interconectados y perdemos individualidad- es cuanto menos, fantasioso.

    Lo del purismo, discúlpame porque no era un comentario a tu post, llámalo desahogo. Iba en general a la actitud que suelo ver a mi alrededor, así que te pido perdón por el malentendido. No obstante, creo que de nuevo, el idealismo de corte “purista” ya no moviliza masas, y por ende, no tiene efectos más allá de la satisfacción personal e individual de cada uno. Pongo un ejemplo un poco sacado de contexto, pero creo que análogo: puedes decidir dejarlo todo, Internet, de consumir, e ir a la montaña, a cultivar tú mismo, a generar tu propia energía. Por supuesto que es bueno que uno, acorde a sus principios siga ciertos modos de vida, pero intentar transformar ese acto individual en una especie de rebelión que pretende traspasar la barrera de “la masa” es inútil. La masa no responde a parámetros individuales. Hemos de darnos cuenta que el dinamismo del mundo se mueve a través de lo que ya se empieza a denominar “la consciencia social”. Por eso, agarrarse a la opción personal como un acto que puede transformar el mundo (sin seguir dicha dinámica) es un esfuerzo vano.

    Resumen: que los actos individuales pueden transformar y romper, pero han de adaptarse a las nuevas corrientes. Ha de saber transmitirse bajo el canal masificado de la información, y llegar a los individuos “masificados”. Personalmente creo que la abstención no consigue nada más allá de sentirse bien con uno mismo.

    Un saludo.

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