Pobre Strawberry

Nunca me gustaron los Def Con Dos. Su rap-metal tiene para mí el interés de un cascote en medio de un descampado lleno de cascotes, e ideológicamente son más simples que el mecanismo de un botijo. Sus letras son tan punk como las de cualquier canción de Enrique Iglesias. Carecen del encanto de la demolición, del mítico Anti Todo, del no future. Son, como la mayoría de artistas de su terna, perroflautas gritones que intentan tragarse el mejunje (tan imposible, pero también tan hispánico) de anarquismo y abertzalismo, un magufo político que sigue la senda de Barricada o Kortatu. No, nunca me gustaron y, desde que los conocí gracias a Acción Mutante, no había vuelto a saber de ellos. Hasta ayer, cuando leo que han detenido a César Strawberry, su cantante, por enaltecimiento del terrorismo y humillación a las víctimas. ¿Las pruebas del delito? Dos tuits: uno de hace más de un año donde decía que habría que secuestrar de nuevo a Ortega Lara, y otro, de hace un par de días, donde, haciéndose eco del apoyo de los presos de ETA a Podemos, exclamaba con gruesa ironía que él votaría a ETA.

Los medios de izquierdas y sus lectores están que trinan. Dicen que se trata de un ataque a la libertad de expresión, ataque que, por supuesto, forma parte de una estrategia orquestada por esa legendaria ultraderecha que está instalada actualmente en el poder. El mismo Strawberry ha publicado una nota de prensa donde se siente un objetivo de la policía del pensamiento (sic) y confiesa su estupor ante el hecho de que el Estado prive de libertad al disidente político. Pobre Strawberry. Menudo contestatario estás hecho. ¿Es que no sabes, alma cándida, que es precisamente el Estado el único que puede privar de libertad al disidente político? Pues parece que no, porque más adelante remata la faena con la siguiente reflexión: «siempre había creído que, en Democracia (lo escribe con mayúscula, él sabrá el motivo), el pensamiento no delinque». En resumen, que tras su paso por el calabozo, nuestro artista rebelde se ha caído del caballo y se ha dado cuenta de que a) el Estado, sin freno que lo limite, siempre se convierte en una inmisericorde apisonadora, y b) en España no hay democracia (ni con mayúscula ni con minúscula).

No, nadie debería ser detenido por las opiniones que expresa públicamente, aunque, en el caso del vocalista de Def Con Dos, estas no lleguen siquiera a la categoría de bufonadas de pésimo gusto. Ahora bien, debo reconocer que tras leer la noticia me he preguntado si acaso no tendrían algunos que llevarse un susto similar al que Strawberry se ha llevado para ver por fin la luz al final de su propio túnel mental. Porque aquí en Hispanistán uno no se cosca de lo que pasa a su alrededor hasta que lo que pasa a su alrededor no le arrolla como una manada de búfalos. Cuántos Strawberrys habrá en esa clase media que ha dejado de serlo de repente, o entre aquellos que, en su lugar de trabajo, en su círculo de amigos o en algún foro público, han sido represaliados por haber emitido un comentario políticamente incorrecto o haber abierto el melón de los tabúes sociales. Hace unos años, sin ir más lejos, el Departamento de Lengua del instituto donde trabajo fue perseguido por un sindicato, por el ayuntamiento de la localidad y por la Consejería de Política Social de la Región de Murcia (los tres a la vez) por haberse atrevido a poner en duda la neolengua de la bioideología de género.

En fin, que sí, querido César, que este es un país de mierda, y que aquí es el partido político que consigue copar las poltronas azules del Congreso el que instituye (nunca lo olvides) sus propias policías del pensamiento, sean estas de derechas o de izquierdas. Pero deberías consolarte con un detalle que seguro te ha pasado inadvertido. Al menos a ti te han sacado en algunos medios de comunicación, tal vez porque tu caso, estando como estamos en pleno mercadeo electoral, les sirve para arremeter contra el PP. Pero hay gente a la que están amordazando desde hace décadas, personas mucho más valiosas que tú que tienen que decir cosas muchísimo más interesantes que las que berreas en eso que te atreves a llamar canciones. Son los auténticos enemigos del régimen, verdaderos valientes como Antonio García-Trevijano, a quien aún hoy, por cierto, le siguen prohibiendo hablar en público.

Aunque, espera un momento. Me juego el cuello a que no sabes quién coño es Antonio García-Trevijano.

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Publicado por

David López Sandoval

Profesor de Lengua Española y Literatura

5 comentarios sobre “Pobre Strawberry”

  1. Siempre he encontrado muy curioso y llamativo el mimo con el que la crítica musical hispanistaní ha tratado a esta clase de payasos. Recuerdo un programa de Radio-3 en el que Diego A. Manrique trataba a Fermín Muguruza (lider de los camisas pardas, de los euskofascistas cantarines de Kortatu y Negu Gorriak) con una deferencia que bordeaba la babosería ¿Es que no hay en la movida rockera neonazi (me refiero a los que admiran incondicionalmente a Hitler) grupos que, aun teniendo unas letras igual de repugnantes, musicalmente sean interesantes para la crítica y que merezcan la misma atención mediática que estos tarados? Estamos ante un caso de discriminación muy grande, grandísimo.

  2. Me encanta su ironía. Pero el fondo de lo que expone es completamente cierto. Es la típica condescendencia de la progresía hispanistaní con todo lo que tenga que ver con nacionalismo o terruñerismo. Cosas ambas que son, como sabrá, lo más antiprogreso que uno se puede echar a la cara. Es la misma historia de siempre. Y no salimos de ella, oiga.

    Un saludo.

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