¿Quién ha ganado realmente las elecciones andaluzas?

En efecto, es una vergüenza que, a pesar de la mierda que la juez Mercedes Alaya está destapando en Andalucía, el PSOE continúe perpetuándose en el gobierno, y que, visto lo visto, todavía haya alguien que vote al PP. También lo es que no se haya beneficiado mucho más a los nuevos partidos que abanderan el supuesto anhelo de cambio político. Quienes hoy están indignados o decepcionados tienen razones para estarlo. De acuerdo. Todo eso es verdad. Pero, ¿y si además hubiera otra verdad? ¿Y si lo de ayer tuviese una lógica que no se ha sabido captar o no se ha querido revelar hasta el momento? ¿No se percibe cierta sensación de bluf, de expectativa incumplida? ¿No es como si finalmente la realidad a la que hemos asistido, la del final de un régimen, la de la regeneración, la de un nuevo comienzo, hubiese sido una gigantesca burbuja que ha terminado explotando? ¿Y si esa misma realidad, medible, cuantificable e incluso opinable, no fuera más que una distracción?

Me viene ahora a la memoria un artículo que ya es un clásico del periodismo moderno. Se trata de “Without doubt“, de Ron Suskind, y fue publicado en el New York Times el 17 de octubre de 2004. Habla de la reelección de George W. Bush y de la importancia que tenían la intuición, la fe y demás pulsiones irracionales cuando el presidente tomaba una decisión. Se supone que el ‘veterano consejero’ con el que el reportero se entrevista no es un cualquiera, sino Karl Rove, el que fuera jefe de gabinete adjunto, así que sus palabras, por la responsabilidad de su cargo, no hay que tomárselas a la ligera. Transcribo el fragmento en la traducción de Antoni Domènech:

En el verano de 2002, después de haber escrito un artículo en el ‘Enquire’, mal visto por la Casa Blanca, sobre la anterior directora de comunicaciones, Karen Hughes, tuve una reunión con un veterano consejero de Bush. Me expresó el disgusto de la Casa Blanca, y entonces me dijo algo que no acabé de comprender en aquel momento, pero que ahora veo como el núcleo mismo de la presidencia de Bush. El consejero dijo que los tipos como yo pertenecíamos a ‘lo que nosotros llamamos la comunidad basada en la realidad (reality-based community)’, a quienes definió como gente que ‘creéis que la soluciones surgen de vuestro estudio sensato de la realidad discernible’. Yo vacilé y murmuré algo sobre los principios de la Ilustración y del empirismo. Me cortó. ‘Ya no es así como funciona realmente el mundo’, continuó. ‘Ahora somos un Imperio, y cuando actuamos, creamos nuestra propia realidad. Y mientras tú estás estudiando esa realidad (todo lo sensatamente que quieras), actuamos de nuevo, creando otras realidades nuevas, que puedes a su vez estudiar, y así van a ir yendo las cosas. Nosotros somos agentes de la historia…, y tú, y todos vosotros quedaréis reducidos a estudiar lo que nosotros hacemos’.

Si los resultados de las elecciones andaluzas no han hecho que algunos de los casi cuarenta millones de miembros de esta nuestra feliz “comunidad basada en la realidad” tiren el carnet de socio a la basura, no sé qué más ha de ocurrir para que se atrevan a hacerlo. El PSOE se mantiene en el poder cuatro años más, y lleva ya la friolera de treinta y seis. El PP no abandona el papel de necesaria comparsa canovista, y eso que Mariano Rajoy ha estado dispuesto a sacrificar a su propio partido con el fin de beneficiar a Susana Díaz y limitar así los daños producidos por la corrupción y la crisis económica (a qué, si no, la torpeza de poner a Juan Manuel Moreno). Pero tampoco la irrupción de dos nuevos partidos produce algún cambio en el panorama ya que, suponiendo que fuese verdad que son peligrosos para el régimen, quedarán desactivados en cuanto ocupen los escaños de la oposición y se lleven su trocito de pastel con acuerdos puntuales de gobierno.

Espero que haya alguien que despierte del sueño de la razón y abandone por fin la idea de que, gracias a Podemos o Ciudadanos, está cambiando el régimen político hispanistaní. Y digo espero por parecer optimista, porque en el fondo sé que las consignas ya han calado lo suficiente como para que la ceguera continúe y ni dios se dé cuenta de que los hacedores de nuestra “comunidad basada en la realidad” han demostrado una vez más que el régimen se blinda a base de pequeños cambios que mantienen el statu quo. Es decir, que si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie, y que por eso aquí no ha ganado el PSOE o un nuevo modelo que acaba con el tan trillado bipartidismo. Aquí quien de verdad ha ganado es el Príncipe de Salina.

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Publicado por

David López Sandoval

Profesor de Lengua Española y Literatura

7 comentarios sobre “¿Quién ha ganado realmente las elecciones andaluzas?”

  1. De hecho, hoy TVE rotulaba: “El bipartidismo se mantiene en cabeza”.

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