Hozando en el bilingüismo

En los avances, en las encrucijadas históricas que nos dan a elegir entre el futuro y la nada, es donde los españoles demostramos de qué pasta estamos hechos. ¿Que los franceses, en su Enciclopedia, nos pintaban como un pueblo de bravucones, vagos y supersticiosos?, pues allá que íbamos nosotros y dejábamos en mantillas las pinturas negras de Goya. ¿Que Franco y el cine subvencionado de los sesenta hacía different al macho ibérico?, ahí estábamos para ser los más machos y los más ibéricos del universo. La historia contemporánea demuestra que hemos sido siempre unos lerdos cuando hemos intentado forjarnos una imagen de nosotros mismos. Por eso, huérfanos de otra referencia, solemos asumir lo de fuera con la sonrisa de quien desconfía del señorito pero tiene al mismo tiempo el corazón en la boca por las expectativas creadas.

Con esto del bilingüismo, otro tanto. Da igual que más de quinientos millones de personas hablen español (concretamente, según el último informe del Instituto Cervantes, 548 millones), y, por supuesto, importa un bledo el pequeño detalle de que el único bilingüismo posible sea el que se mama en familia o en estancias prolongadas en el extranjero. Si en Europa dicen que hay que ser bilingüe, se es bilingüe y punto. Y si podemos serlo más que los holandeses, por ejemplo, que tienen que aprender otro idioma a la fuerza porque, fuera de Holanda, el holandés lo hablan los cuatro gatos de siempre, mucho mejor. España está siendo tan acojonantemente bilingüe, estamos asumiendo con tanta eficacia nuestra entrada en la posmodernidad europea, que hoy día hasta a los pastores se les requiere el inglés para salir al campo con las ovejas.

De todas formas, tampoco merece la pena profundizar mucho en el tema porque es el cuento de nunca acabar y, para colmo, con los protagonistas de siempre. Por un lado la clase política, que, llevada en volandas por sus pedagogos áulicos (son los mismos que con el PSOE destrozaron la enseñanza pública, pero ahora, con esto del “emprendimiento”, se han reciclado y se han convertido a la nueva fe), vende como bilingüismo otra consigna política más para engañar a los padres y a los profesores, que son los únicos que pueden votar en esta historia. Por otro lado, los padres y los profesores, que se lo tragan todo sin masticar, lo digieren como pueden y luego lo excretan con la conciencia limpia por, respectivamente, haber hecho todo lo posible para que el nene sepa chapurrear algo en otro idioma, y por haberse librado de la morralla que, por calificaciones y clase social (desde la LOGSE, ambos ítems suelen coincidir), se ha quedado fuera de la línea bilingüe. Y eso que, al final, en la mayoría de los centros de enseñanza, ocurre que las clases ni se dan enteramente en otro idioma ni con el mismo rigor que cuando se imparten en español.

Y mientras tanto, no cesan de publicarse estudios que prevén que, en tres décadas, EE.UU. será el principal país hispanohablante. Mientras tanto, 20 millones de alumnos en el mundo estudian español como lengua extranjera. Mientras tanto, Skype y Google están a punto de sacar a la luz el traductor simultáneo definitivo. Es decir, nos la suda que los datos a medio plazo estén ahí para desmentir la situación creada, porque, mientras tanto, seguimos hozando en el bilingüismo como si nos fuera la vida en ello.

Llegará un momento en que tengamos que ir al extranjero para aprender español. Y si no, al tiempo.

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Publicado por

David López Sandoval

Profesor de Lengua Española y Literatura

5 comentarios sobre “Hozando en el bilingüismo”

  1. Mejor dicho imposible.
    Creo que en mi instituto soy la única, exceptuando a los profesrores de inglés y a los veteranos que les quedan uno o dos cursos, que no me he molestado ni en matrcularme en EOI, ni en los cursos varios que con gran recocijo y frotarse de manos ofrecen CEFIRE y sindicatos varios. Digo una y otra vez que es un fraude descomunal, una estafa, y que ya está bien de colaborar con el enemigo perdiendo el c… Para hacer cursos inútiles…, que una cosa es defenderse en un idioma extranjero (algo que nunca ha poteciado la administración en todo el tiempo que llevo de profesora y si los cursos mas estúpidos) y otra muy diferente estar en condiones de impartir una clase en otro idioma con todo el registro lingüistico y de vocabulario decesa materia. Hasta los profesores de idiomas admiten no ser bilingües. Pero nada, todos agachando la cabeza y como borregos a los cursos, echando horas a una situacion laboral que desdes que subieron las horas lectivas y la ratio, en asignatuas como la mía (Geografia e Historia) roza el horario de la Revolución Industrial. Los padres parece que encantados…, y creo que muchos politicos contentisimos de que ciertas asignaturas se queden completamente vacias de contenido.
    Pero la actitud de los profesores no tiene disculpa, por cretinos.

  2. He escrito el comentario desde el lector de WordPress en el iPad…, es el responsable de los errores (horrores) de escritura y del cambio surrealista de alguna palabra. Pido disculpas.

  3. Totalmente de acuerdo y eso que soy española nacida en Holanda y profesora de inglés en secundaria desde hace 25 años.

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