Callan como putas

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Ayer, en la concentración a favor de la república a la que acudí para ver qué se cocía, puse casi sin pretenderlo dos corolarios a un pensamiento que lleva rondándome la cabeza desde hace años. El primero de ellos es la certeza, ya expresada aquí en alguna ocasión, de que la izquierda se ha apropiado de la palabra “república” y de la idea que los españoles tienen de ella. Por supuesto, esto no es ninguna novedad, pues la república, y más concretamente la Segunda República, es uno de los mitos más persistentes del folklore del progresismo hispano. Por eso no es de extrañar que en saraos de este tipo abunden las tricolores, los puños, las hoces y las estrellas rojas, y por eso tampoco voy a detenerme demasiado en este punto. La segunda conclusión está un poco menos trillada y es, cuando menos, bastante interesante: la aquiescencia con que el presunto republicanismo liberal ha permitido que esta usurpación se lleve a cabo y que, por consiguiente, el concepto “república” se haya convertido, quién sabe si irremediablemente, en una ideología.

El republicanismo heredero de Castelar, de Madariaga, de Ortega o de Unamuno, el tertium datum de la dicotomía derecha/izquierda… nada de eso estaba en las manifestaciones de ayer, y a día de hoy, tampoco parece encontrarse en ningún sitio. En los años treinta del siglo pasado, su inopia política le impidió afianzar las dos o tres ideas fuerza que habrían permitido hacer de la oportunidad histórica de la Segunda República nuestra personal e intransferible entrada en la modernidad, y a lo único que pudo aspirar fue a redactar aquella desastrosa constitución que olía a muerto y a poner pies en polvorosa en cuanto empezaron a crecerle los enanos. Luego, con la Transición, los republicanos liberales se limitaron a poner en práctica el refinado arte de la felonía, y se convirtieron finalmente en una panda de meapilas que, todavía hoy, siguen apuntándose al oportunismo más engagé del régimen.

La tarde anterior, las tertulias radiofónicas y televisivas bullían con supuestos paniaguados como Albiac y con periolistos como Jiménez Losantos que se confesaban republicanos pero que, matizaban, reconocían en la monarquía juancarlista un símbolo de estabilidad y progreso. Estabilidad y progreso para ellos, claro está, para su puesto de trabajo y su bolsillo. Y también estabilidad y progreso para el régimen, que con la abdicación del rey pone freno a la propaganda rupturista de la izquierda y pasa a controlar las reformas territoriales (léase federalismo asimétrico) que sin duda están por llegar.

En España, el republicanismo liberal siempre habrá de ser cortesano o no será. Por eso todos sus integrantes están callando como putas en esta oportunidad histórica de salir nuevamente del armario.

Con este panorama, la república seguirá siendo patrimonio de la izquierda y tendremos borbonado hasta el final de los tiempos.

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Publicado por

David López Sandoval

Profesor de Lengua Española y Literatura

4 comentarios sobre “Callan como putas”

  1. Relato muy acertado, con esta izquierda, con lo que esta haciendo ahora no vamos a ningún sitio, o mas exactamente vamos de nuevo al desastre.A los republicanos de derechas no se les ve el pelo, con los cuales permitiría hacer un discurso mas realista de lo que verdaderamente es una República, representativa de la sociedad civil. En manos de la izquierda, vamos a una República partidocratica, donde no cambiaría mucho la cosa con respecto a esta Monarquía.

  2. Pensamos muchos, no solo yo, que los esos liberales republicanos trabajan arduamente en las sombras. La contestación callejera, algarada, presión que pone en evidencia lo policial y represiva que es la “cosa”, viene siendo patrimonio de quienes no tienen más que esa vía para manifestar su existencia, las izquierdas.

  3. El problema no es que la izquierda se eche a la calle reclamando una república… No es un problema de derechas o izquierdas. Es simplemente un problema de ladrones que están hundiendo a España, y tristemente hasta la casa real esta salpicada. Al pueblo normal, el que va todos los días a trabajar se la sopla quien mande en la moncloa, que haya rey o república, siempre y cuando vivan desahogados. Ahora, si los exprimes, se revelan. Esa es la izquierda que esta en la calle… Da a los perros de comer todos los días y te serán fieles, si los pegas y los tienes en constante hambruna, cuando puedan escaparan de ti, y puede que hasta te muerdan.

  4. Que manera de criticar una idea desacreditando a quien la esgrime por asuntos totalmente ajenos al tema, Una monarquia es algo obsoleto y fuera de lugar en cualquier sociedad realmente democrática, cualquier persona con un mínimo de coherencia sabe que en el siglo 21 la sucesión de un jefe de estado por linea de sangre no tiene sentido ninguno, que el sector de la derecha rancia no se atreve a manifestarlo? nada nuevo en el frente…

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