El “Plan Podemos”

Comienzo a intuir que algo pasa cuando veo que aquí el único enmierdado hasta las cejas es el PSOE. Lo está, no solo porque los votos se le hayan ido volando a otros partidos o porque todo esto le pille en bragas y ahora, después de años siguiendo a rajatabla la ley de hierro de Michels, no haya absolutamente nadie entre sus filas con un cociente intelectual y político en condiciones para tratar de salvarlo, sino porque en la cúpula saben que la izquierda se ha llevado más o menos el mismo número de votos que en las elecciones de 2011. Esto quiere decir dos cosas: una, que sus votantes naturales han movido el esqueleto y han acudido a votar; y dos, que la abstención de 2014 (sin contar a los abstencionistas de toda la vida) votó al PP hace tres años.

Luego, cuando descubro que el PSOE se encuentra ante dos frentes abiertos que no tardarán en aniquilarlo, comienzo a vislumbrar el Plan. Por un lado, los sociatas son muy conscientes de que tienen que recuperar los votos que se les han ido a IU (que también está de los nervios) y a Podemos, pero no pueden hacerlo si no radicalizan su discurso y se vuelven aún más populistas de lo que siempre han sido, por lo que estarían condenados a convertirse en una mera comparsa encorbatada del mensaje post 15-M. Por otro lado, deben empezar a reconquistar a ese casquivano votante de centro al que no le importa votar a los hunos o a los hotros, por lo que saben también que han de moderar su discurso y tratar de pescar en el caladero abstencionista que votó al PP en 2011. La disyuntiva, como se observa, es letal.

Ahora bien (pienso), si el PSOE es aquí el perjudicado, el que se ha llevado el gato al agua es, sin duda, el PP. Su victoria reside precisamente en el hecho de que, tras una legislatura nefasta, ha minimizado los daños ganando las elecciones, abortando el ascenso de Vox y, como ya se ha dicho, mandando a la abstención a los dos millones de personas que hace tres años le votaron. Entonces, cuando recuerdo que, al dar los resultados hace una semana, los rostros de Sáenz de Santamaría y de Fernández Díaz eran la viva imagen de la felicidad, llego a la conclusión de que el Plan es real, existe y es perfecto.

¿En qué consiste el Plan? Pues básicamente en salvar esos dos culos que, desde el gran enculamiento del 78, nunca habían pasado tantos apuros como hasta ahora: por un lado el culo propio (es decir, el de la clientela pepera) y, por otro, el culo del régimen. En primer lugar, Podemos (un partido supuestamente antisistema cuyo discurso ha sido difundido por todas y cada una de las cadenas de televisión del sistema) ha destrozado al PSOE, que llevaba meses un pelín apagado en su papel de Sagasta y se había tragado ese cuento, promovido por Rajoy, de la gran coalición de gobierno. En segundo lugar, Pablo Iglesias (que durante muchísimos meses ha obrado el milagro de estar, al mismo tiempo, en los contubernios progreguays y en los saraos de la caverna opusdeísta) se ha convertido en el icono de la amenaza necesaria (si hay Frente Popular, mejor que mejor) para movilizar, en noviembre del año que viene, a los que hace una semana no votaron. Y en tercer lugar, la demagogia populista (renta básica, proceso constituyente y la luna para todos) ha empezado a ser vendida como un ejemplo de que el régimen, al que se le estaban viendo las vergüenzas con demasiada asiduidad, admite toda clase de discursos, incluso aquellos que supuestamente quieren acabar con él… ¿Cómo es eso de que aquí no había democracia?

No me tengo yo por un analista de la realidad muy perspicaz, pero sí me considero un tipo con un grado de sensatez bastante aceptable. Por eso aún no concibo cómo nadie ha dicho en voz bien alta que Podemos, la Syriza made in Spain, es, al mismo tiempo, la quinta columna de la izquierda y la solución transitoria del régimen para mantener entretenido al personal. Que lo callen quienes quieren medrar ahora a la sombra de futuras listas electorales es algo que puedo comprender porque el hombre es un lobo para el hombre. Pero que el resto del personal se haya ilusionado con semejante cortina de humo no me entra todavía en la cabeza.

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Publicado por

David López Sandoval

Profesor de Lengua Española y Literatura

11 comentarios sobre “El “Plan Podemos””

  1. Yo te veo bastante perspicaz, David…En otro sitio comentaba que mis dudas sobre “Podemos” se derivan del hecho de que personas a las que reconozco talla intelectual hayan confiado en que, primero, “Podemos” quiere regenerar la situación y, segundo, puede hacerlo. Yo, desde luego, no veo que quiera ni que pueda, pero puedo estar equivocado. Pienso que el votante con criterio que ha optado por “Podemos”, que lo hay porque les han votado muchos, lo ha hecho más por rebeldía o por intentar desgastar a los partidos “grandes” que por convencimiento o coincidencia con su programa electoral, que no todos habrán leído. Por lo demás, encuentro tus tesis muy acertadas. Es verdad que el PP sale vivo de las europeas, sobre todo porque el PSOE es el claro perdedor y tiene por delante un futuro inmediato horroroso, con unos candidatos de pesadilla y unas expectativas que difícilmente podrían ser peores. Y ojo con alguno de los “pequeños” como la amiga Rosa, que tampoco lo tienen bien. Un abrazo.

  2. ¿Es que no puedes concebir que haya algo limpio?. Me joden los listos nihilistas, que cultivan mimosamente su escepticismo, su no creer en nada, echando mierda al projimo.

  3. No voy a ser tan pusilánime como anteriores comentaristas. Estoy de acuerdo, como algunas veces en la tesis de tus artículos. Peeero en cuanto propones la antítesis te dejas llevar o te lían extraños prejuicios. Así pues la síntesis te resulta un desastre. La regeneración democrática es posible pero difícil, claro, dentro del propio sistema. Ahora bien, quien dificulta la tal no es la llamada derecha, que se declara como tal, que tiene las neuronas inclinadas a ese lado que tu no te ves en ti mismo y que no discierne más allá (voto de culto, de “hooligan”) de la cercana venda que tapa los ojos de su posible inteligencia humana. Es esa falsedad, que se plagó de falangistas, oportunistas, trepas y rateros en la época de Felipex, lo que hay que aniquilar. La utopía es factible y a partir de la tesis, psoé, antítesis, PODEMOS, puede llegarse a una síntesis integradora, regeneradora, con ética y sentido común. Claro que el discurso es una cortina de humo. Eso da igual, lo importante es el impulso del proceso por nuevas fuerzas. Hoy ha abdicado el mocarca Juancar. Muchas personas hemos salido a las calles a presionar más la olla. ¿Por un referéndum? Yo, no. La monarquía anacrónica y franquista debe de caer. No hay que preguntar nada a nadie.
    Una de las mayores gracias que se escuchan ya en boca de débiles mentales es la de bolivarianos, castristas, maduristas… Se nos van a desencajar las mandíbulas de la risa. Como si aquellos no tuvieran más prestigio y honradez que aquestos.
    Y nada más. Yo no he votado a PODEMOS. Salud.

  4. Claro, Alberto. Coincido contigo en que el voto a Podemos ha sido un voto de hartazgo. Por ese motivo considero que, además de todo lo expuesto, es un bluf que se desinflará con la Ley D’Hont y tras algunas reformas cara a la galería (p.e. la abdicación).

    Un abrazo.

  5. Querido Hipos1, dices que mi síntesis es un desastre y tú vas y te sacas de la manga dos conclusiones (no sé si consecuencias hegelianas también) bastante gratuitas y poco razonadas: 1) la regeneración de desde dentro es posible y 2) la utopía es factible.

    La regeneración democrática es imposible en España porque nunca hubo democracia, así que es imposible que se regenere algo que no ha existido. Lo de “utopía factible” es un oxímoron, y bastante perverso además. En nombre de las “utopías factibles” se han cometido muchas barbaridades.

    Por último, me da un poco de miedo tu última reflexión: la monarquía debe caer; no hay que preguntar a nadie.

    Un saludo.

  6. Querido David, todos estamos habitados por paradigmas. Son como los ácaros. No hay forma de exterminarlos. No se les ve, pero ahí están. Un saludo.

  7. ¿Cuál es su ideología política (todo lo que viene a continuación se lo puede ahorrar)?

    Le escribo porque soy un nuevo lector asiduo a su blog. Su versión crítica y perspicaz no la encuentro ni en la “prensa alternativa”. Pero me gustaría que aclarase cuál es su ideología. Evidentemente no tiene porqué, pero considero que sería un ejercicio de honestidad intelectual, puede que si lo hubiese leído desde tiempo atrás hubiera yo podido intuirlo, pero se me escapa.

    Sí, puede que haya una planificación y una intencionalidad del apoyo a Podemos en los medios. Pero Podemos, y la gente que lo integra tiene otro, u otros muchos. No se trata de optimismo y pesismismo, se trata de confrontar con las ciencias sociales.

    En otras etapas también había otros planes: en Francia en 1789 había la clase dominante tenía un plan, luego pasó lo que pasó… En la España del siglo XX tuvieron que recurrir a la guerra y al genocidio después. Lo que no se puede hacer es desestimar por defecto

    Podría considerarse que su conclusión final no está argumentada lo suficiente en este escrito; solo cita factores externos a Podemos. ¿Quiere usted decir que Podemos tiene la intencionalidad de acabar con la izquierda española? ¿PSOE es izquierda? ¿polarizar la sociedad es un plan de la elite hegemónica?

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