Mi edipazo

No sé lo que me pasa, debo de estar chungo de verdad, porque desde que me dedico a esto de la enseñanza soy cada vez más de la opinión de que aquí el único, el verdadero enemigo es el Estado. Y se atreve a decirlo uno que está donde está gracias a los impuestos que todos ustedes pagan religiosamente año tras año. Por eso digo que quizá esté enfermo o sea un caso perdido. A veces siento unas ganas incontenibles de mandarlo todo al carajo. Aunque lo peor viene cuando soy consciente de esta contradicción, de este odio tan furibundo al Padre, de este edipazo que me cuesta un mundo sobrellevar en secreto para que no me llamen fascista de mierda.

Para colmo, recientemente he leído un libro que ha terminado por hundirme en la miseria. Se llama Mi carrera se esfuma. Cómo sobreviví enseñando en América, y su autora es Estrella Gancedo Gordillo, una profesora que pasó varios años dando clases de español en una Middle School pública de Texas. El panorama no puede ser más desolador: superfiscalización de la labor docente, ultraobcecación por los tests evaluadores, megaprotección del alumnado, hiperdifusión de un buen rollo impuesto a golpe de inspección educativa e hipersoberanía del director para despedir, contratar, supervisar e incluso organizar las veces que tienes que ir a mear al cabo del día. He de decir que su lectura solo me ha servido para constatar una certeza, y que la visión general ya me la había ofrecido meses antes la lectura de otro libro sobre enseñanza yanqui, The underground history of american education, de John Taylor Gatto, donde se explica a las mil maravillas el proceso mediante el cual se ha conseguido durante décadas coordinar filosofía de gestión empresarial con buenrollismo socialdemócrata y new age.

O sea: el futuro que ya empezó a marcar la LOGSE aquí en España. O sea: pura LOMCE. Ni servicio público ni leches, sino la más alta perfección de ingeniería social que hayan visto los siglos. Por un lado, Papá Estado te anula con su burocracia y sus prejuicios, te obliga a laminar individualidades que han de estar escolarizadas por edad, te convierte en un mero asistente social y supervisa hasta el papel higiénico que debes utilizar cuando te bajas los pantalones en su presencia. Por otro, no cesa de repetirte que tu labor educadora es imprescindible, que estás creando ciudadanos libres y críticos con su entorno, y, lo que resulta más divertido, te asegura (incluso escribiendo un papelito al que todos llaman Constitución) que sigues poseyendo esa entelequia que es la libertad de cátedra.

Cuando empecé a trabajar creía que la pregunta fundamental que tenía que hacerme era: ¿qué espero de mí mismo? Por aquel entonces yo estaba más verde que el increíble Hulk pasando por el Cabo de Hornos, pensaba que el cuento del servicio público era verdad y suponía que lo que debía exigirme era hacer un buen trabajo y darles un empujón a todos esos chavales que el día de mañana tendrían que competir con quienes, por estatus social, se habían podido permitir un instituto con más recursos. Pero ahora la pregunta que no ceso de repetirme es otra: ¿qué espera el Estado de mí? Y la respuesta me llena de angustia: transformarme en un engranaje más de su gigantesca y devastadora maquinaria.

Así que, cuando en la sala de profesores oigo a unos defendiendo la LOMCE y a otros lo que había antes de la LOMCE, no sé dónde esconderme.

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Publicado por

David López Sandoval

Profesor de Lengua Española y Literatura

17 comentarios sobre “Mi edipazo”

  1. El estado podría poco contra una respuesta bien armada. A dónde vamos lo sabemos muy bien… pero a nadie le importa. ¡Menos mal que, al menos, alguien lo dice! Gracias David.

  2. ¡Joder, qué razón tienes! Siempre un placer poder leerte. Es más, ahora que llevo un par de años sin trabajar en la pública, y dando clases actualmente en la concertada, percibo con mayor claridad las dimensiones del despropósito educativo de éste país. En fin, y la gente sigue convencida de que hay que ir a votar…

  3. Gracias, Antonio Javier. Yo no sé qué ocurre aquí; no sé si la gente necesita perspectiva para darse cuenta de las cosas. Hay mucha profesores que vienen alertando de lo que digo en el artículo desde hace años. Nadie los escucha, nadie los lee, y, cuando alguien lo hace, no tarda en etiquetarlos ideológicamente. Es un puto país de particularismos fomentados por los Goebbels que viven en las sedes de los partidos, chupando del contribuyente. Aquí hay un plan en marcha desde antes de 1990 y todos miran para otro lado: el sistema educativo tiene que ir en consonancia con el sistema productivo que se ha pensado para España: turismo de baja calidad, olé olé, paella, putas y borracheras de ingleses. That’s all.

  4. Totalmente de acuerdo con tu artículo, y permíteme expresar algunas ideas ideológicas. La derecha habla de excelencia, calidad y con la LOMCE vamos a ser los mejores. Y digo yo, todo lo que dicen se podría haber realizado con la LOE. Vamos un lavado de cara el tema de la LOMCE. Cuando el poder tiene a sus hijos en buenos colegios privados, a los demás que les den.. Eso de mejorar la calidad, un engaño más.
    La izquierda, la gran defensora del pueblo y las clases sociales humildes, pero no se da cuenta que la única manera de escalar por los estratos socio económicos es mediante una buena formación. Pero claro, la mejor manera de mantener sus votos, es mediante la ignorancia de su electorado, por tanto, no interesa una enseñanza de calidad.
    Muchos nos hemos dado cuenta que esto es un engaño, por la derecha y por la izquierda. Una sociedad medianamente inteligente se daría cuenta enseguida de la gran estafa del estado.

  5. David, enhorabuena. No estás solo… lo digo por lo del cabreo. Creo que lo único que nos queda a los profesores es “enseñar” a los alumnos a toda costa, es decir, pura desobediencia civil en toda regla.
    Aquí, en mi tierra, estamos en periodo de matriculación, y con el “distrito único” se ha conseguido lo que la derecha quería: mercantilizar la educación. Resultado:ahora los centros hacen “jornadas de puertas abiertas”, en las que ofrecen su producto al mejor postor, a base de fiestecillas, teatrillos, rondallas, jornadas de “crepes” (por eso del bilingüismo digo yo que será)… Imagínate un centro que ofrezca lo siguiente: conocimiento a base de esfuerzo, notas acordes con los resultados reales, clases magistrales (el profesor es el que sabe y el alumno es el que aprende)… vamos, que acaba con todos sus profesores “suprimidos” en dos días.
    Ya lo dije: la izquierda hirió de muerte a la educación y la derecha ha venido a darle la puntilla. Tanto manifestación anti LOMCE (pero alguien se la ha leído… si es lo mismo que la LOE, perdón, quería decir LOGSE).

    Resistencia y disidencia: a seguir enseñando mientras nos dejen, y cuando no… pues también.

  6. En la sala de profesores se fraguó parte de mi desencuentro con el sistema, mejor dicho, los sistemas. Viendo cómo pensaban y se manifestaban algunos compañeros con respecto a leyes, políticos y, sobre todo, alumnos, terminé de comprender qué era lo que tanto me inquietaba. Fruto de esa convicción, no tuve más remedio que colgar la docencia y contratar mis servicios corsarios en otro lugar. Por desgracia, no consigo salir completamente del entorno educativo, ¡qué mala suerte…!

    Enhorabuena por tus acertados disparos.

    Un abrazo

  7. Tú lo has dicho: particularismo. Ortega ya dió cuenta del fenómeno. España Invertebrada debería ser un libro de cabecera…En fin, en España como bien sabes, la ideología es un ente que se oculta bajo las formas más insospechadas…ja,ja,ja. Un saludo.

  8. La secundaria española es una fábrica de ciudadanos embrutecidos y aborregados.

  9. Es verdad que a veces no sabes dónde meterte ante el hooliganismo de unos y otros. Parece que si no te colocas en un lado de trinchera no tienes ni derecho a opinar. Sin embargo, hay que seguir haciéndolo. A estas alturas no debería ser necesario porque la realidad debería haber bastado para resquebrajar la burbuja, pero no es así. Tú sigue opinando, escribiendo y denunciando con tanto acierto el timo educativo. Mal no hará y a lo mejor, quién sabe, alguno hasta se despierta. Un saludo y adelante con los faroles.

  10. Aquí no para de repetirse que hace falta un pacto educativo, pero de lo que no se da cuenta nadie es de que tanto los hunos como los hotros llevan décadas repartiéndose el chiringuito de la educación y nada o muy poco ha cambiado desde la LOGSE. ¿Para qué necesitamos un pacto cuando ya hay consenso?

    Un saludo.

  11. Muchas gracias, Pilar. Me remito a lo que le he escrito a Compartiendo Ideas. Y añado que tienes toda la razón del mundo: resistencia y disidencia, sobre todo lo segundo.

    Bienvenida. Un abrazo.

  12. Muchas gracias, Javier. Y enhorabuena también a ti por ese pedazo de blog que llevas escribiendo desde hace tiempo.

    Te prometo que si tuviera la oportunidad, no solo me iría de la enseñanza, sino que sacaría a mi hija del colegio y me haría un homeschooler en toda regla. Pero esto es como un Día de la Marmota pero más a lo bestia.

    Un abrazo.

  13. En eso estoy, Alberto. Gracias por tus ánimos. A estas alturas ya nada nos debe hacer que nos mordamos la lengua. Ya lo ha dicho Pilar en su comentario: resistencia y disidencia.

    Un abrazo.

  14. Gatto tiene otro libro también muy recomendable, Weapons of Mass Instruction. Oí hablar del libro nada más llegar a EEUU y en seguida el título me atrajo. Gatto describe muy bien el “aburrimiento” que inunda las aulas, las salas de profesores. Aburrimiento y estandarización que han arrollado con la diversidad que debería suponer un centro en el que cientos de jóvenes y decenas de profesionales cualificados debería presentar.
    La estandarización se lleva aquí a límites que yo ni imaginaba. En mi distrito escolar por ejemplo, no hay currículum para mi asignatura, les da igual lo que enseñe, ahora sí, donde me meten presión es en la metodología. Da igual lo que enseñes, todos lo hemos de hacer igual. Carpetas de colores para dejar los deberes, posters impresos con la misma fuente y tamaño para que el alumno no distinga una clase de otra, una materia de otra.
    Así se consigue individuos que lo único que saben hacer es seguir las instrucciones que se les imponen, si no llamas a la tarea por las siglas establecidas no saben lo que tienen que hacer, no pueden sacar los pies del tiesto porque no hay nada afuera del tiesto, de eso ya se encarga el equipo administrativo/Gestapo vigilando nuestras aulas a todas horas.

    Yo creo que en EEUU hay dos sistemas educativos paralelos. El centro donde trabajo acoge a alumnos de clase social baja y de una etnia determinada, 90% de alumnos negros, se les está educando para ser lava coches o empleados de McDonald’s, han de saber lo justo para obedecer, no pensar y seguir votando a Obama, o al Demócrata de turno.
    Luego están las escuelas privadas, algunas con mucho prestigio, con campuses enormes y que publicitan unos estandards mucho más concretos y que claman mantener un rigor más elevado. No conozco este segundo sistema educativo, no sé si realmente habrá una gran diferencia, pero por lo que yo conozco este sitio está jodido.

    Y nosotros vamos detrás.

  15. Inestimables las crónicas que envías desde allí, José Miguel. A eso es a lo que vamos; lo he visto claro al leer el libro de Estrella Gancedo. Dos sistemas: el público y el privado. Y dentro del público, la conjunción de dos nociones: buen rollo políticamente correcto y “estardarización” de la enseñanza, es decir, unión de pedagogía “deweyiana” y organización empresarial. LOMCE.

    Que Dios nos pille confesados.

    Un abrazo muy fuerte. Y mucha suerte.

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