Ciudadano Albert Rivera

Albert Rivera nació en las Nuevas Generaciones y nunca se ha soltado de la cuerda de Vidal-Quadras y los represaliados del Pacto del Majestic. Ha esperado su momento durante algunos años desnudándose en campañas electorales y pactando con la Libertas del “sabatiano” Miguel Durán. Asegura ahora que hay que cambiar la ley electoral, reforzar la unidad de España, separar la Justicia de los demás poderes del Estado, democratizar los partidos políticos y pactar el sistema de enseñanza. La Constitución es un marco necesario, dice, y espera que hombres buenos como él la hagan cumplir como dios manda.

Albert Rivera ya está dentro, y con el lábaro de la regeneración aparece en las tertulias como el tertium datum inexcusable de un régimen que, si bien hasta el momento ha venido alimentándose de la dualidad que excluía a los terceros, quiere sobrevivir fundando un nuevo principio de bivalencia, cuya segunda apoyatura sería Rosa Díez. Sobre estas dos columnas (sucesoras de PP y PSOE)  el templo resistirá otros cuarenta años, piensa nuestro ciudadano que piensa el régimen. Por eso continúa hablando de proporcionalidad en las elecciones, de comunidades autónomas, de un Legislativo sujeto al Ejecutivo, de partidos subvencionados por el Estado y de una educación pactada en los despachos de la Carrera de San Jerónimo. Un collar diferente para el mismo perro constitucional que parió el franquismo.

Albert Rivera asegura ahora que admira a Felipe González, a quien considera el único político de talla que ha tenido España en las últimas décadas. Lo suelta con ese desparpajo que es marca de la casa, a medio camino entre el atrevimiento y la irreverencia light. Quiere demostrar que no tiene pelos en la lengua y que dice lo que piensa, aunque eso suponga alabar al que fuera máximo responsable del crimen de Estado.

Albert Rivera dice lo que piensa, por supuesto, pero también envía señales por si aún queda alguien que sigue desconfiando de él. Sabe que todo debe estar atado y bien atado. Y lo hace realmente bien. Mandar mensajes, digo:

Haya paz, espeta a quienes tienen oídos para oír y ojos para ver, mi Ciutadans es el contrapeso necesario para que esto no se nos desmadre, y mi Movimiento Ciudadano, una cortina de humo.

Tranquis, les dice a los que parten la pana, soy uno de los vuestros.

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Publicado por

David López Sandoval

Profesor de Lengua Española y Literatura

3 comentarios sobre “Ciudadano Albert Rivera”

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