Mientras los funcionarios murcianos duermen

Mientras los funcionarios murcianos duermen a pierna suelta esta mañana de Domingo de Ramos, el ejército de las sombras planea el mayor robo de la historia reciente. Al tiempo que centenares de profesores, médicos y demás profesionales están a punto de empezar sus vacaciones de Semana Santa, en el Palacio de San Esteban se prepara una nueva razia que dejará temblando a más de uno.

Hace semanas que el globo sonda que circula vía redes sociales, sms y WhatsApp, anuncia un inminente recorte en el sueldo de los funcionarios. Las cantidades son muy significativas, y hasta trágicas según los casos (el mío es uno de ellos). En el sector de la enseñanza, por ejemplo, se habla de un sablazo de 100 euros (si al final resulta que es el complemento específico general el saqueado) o de 175 euros (si se trata del complemento de destino). A esto habría que añadir el recorte de 538 euros (el 40%) en la paga extra de verano. Todo un atraco a mano armada que Valcárcel perpetrará, para no variar, a traición.

Yo, un simple profesor de Lengua de un modesto instituto del Noroeste de esta satrapía, creo que ya es hora de que aquí nos vayamos tomando el tema como una cuestión personal, como si fuera el caso de alguien al que nos vemos obligados a reventarle la cabeza con un bate de béisbol porque le hemos sorprendido entrando en casa para llevarse el televisor de plasma y las joyas de la abuela. Estos dos años de manifestaciones, huelgas y consignas en pro de la calidaz de los servicios públicos no han logrado nada de lo que se proponían. Únicamente han servido para aburrir, frustrar y dividir al funcionariado. Lo diré alto y claro, aun a riesgo de ser linchado por unos y por otros: hay mucha gente que considera que ya es lo suficientemente mayorcita como para tener que hacer el payaso con camisetas de colores y performances hang style. La cosa es mucho más seria que todo eso, y ponerse en evidencia públicamente no ha sido provechoso sino todo lo contrario. A la vista está.

Después de estos dos años, el ejército de las sombras está más envalentonado que nunca porque ha sabido jugar sus cartas muy bien. Ha enfrentado a los funcionarios al resto de la sociedad, ha vendido las protestas como un ataque interesado de la izquierda y se ha estado riendo en nuestra jeta con la tranquilidad de saber que el número de manifestantes importa una mierda mientras las acciones no sean contundentes. Y los funcionarios, los que han salido a la calle y los que hemos callado porque estamos hasta las pelotas tanto del Gobierno como de quienes organizaban el sarao, se lo hemos puesto en bandeja.

Así que considero que ha pasado el tiempo de la tutela de los sindicatos y de todos esos juegos de niños más propios de una fiesta de guardería que de personas supuestamente serias. Ha llegado la hora de apretar los dientes y responder de una maldita vez dándoles donde más les duele. En la enseñanza hay estrategias que, por la interesada e inocua planificación sindical, aún no se han llevado a la práctica y que colapsarían, en dos semanas, la administración. No hacen falta cuarenta mil personas en la calle. Basta con una mayoría suficiente en tres o cuatro institutos de una misma zona.

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Publicado por

David López Sandoval

Profesor de Lengua Española y Literatura

4 thoughts on “Mientras los funcionarios murcianos duermen”

  1. El sistema tiene perfectamente asimiladas todas las medidas de protesta clásicas, de tal manera que no suponen ningún tipo de amenaza, ya que el desprestigio que debería suponerle tanto desencanto y manifestación de repulsa, no constituyen un peligro desestabilizador, teniendo en cuenta el marco en el que nos desenvolvemos. Un marco caracterizado por la profesionalización e institucionalización de los agentes sociales, los cuales sirven como apagafuegos y difuminador de la indignación popular; unos medios de masas proclives al poder, comprados, donde los consejos de administración se han impuesto a las redacciones y la censura previa, cuando no la propia autocensura, campa por sus respetos; junto a una población anestesiada todavía incapaz de asimilar la realidad de pobreza en la que está inmersa, debido al desclasismo que con tanta alegría abrazó en los años de falsa pujanza. Solo la violencia opuesta a todo tipo de violencia ejercida por el poder, preocupa a este. De ahí su empeño por desprestigiar a cualquier colectivo que recupera el derecho a la defensa que cedió al estado, cuando este usa su exclusividad para reprimir sin legitimidad moral y ética al pueblo soberano al cual tiraniza. Desgraciadamente, toda acción que se organiza frente a una agresión, debe tener la necesaria componente violenta para que, saliendo en los medios, el problema exista a ojos del ciudadano.

  2. Exacto, Ramón Ángel, yo no lo podría haber explicado mejor. Los sindicatos y los partidos políticos que hora están en la oposición solo se deben al Estado, que es quien les paga. Por eso veo una tremenda estupidez que los afectados (en este caso, los funcionarios) se pongan en manos del enemigo.

    La única solución es la gestión (a pequeña escala) de la protesta, que se puede coordinar a su vez con otras “gestiones”. Y la estrategia ha de ser “violenta”, sin que el adjetivo conlleve necesariamente la connotación de violencia física. Los profesores, sin ir más lejos, tienen en sus manos la posibilidad de que las administraciones educativas regionales colapsen o no. Las estrategias pueden ser variadas: aprobado general en 2º de bachillerato, por ejemplo, o suspenso general; titulación generalizada en 4º de la ESO, para ver cómo se las apañan con el cupo de alumnos y de profesores; provocar retraso administrativo, etc…

    Un saludo.

  3. Siempre me ha parecido que evaluar en función de los temarios “obligatorios” de los Departamentos de Educación correspondientes, al margen de si el poco tiempo que le dan a cada asignatura es suficiente para tratar todos los temas, constituiría un arma de lucha eficaz: suspender a mansalva, porque no hay otra salida para ese laberinto normativo absurdo, pondría a la administración en tal brete que iban a hacer falta explicaciones algo más sutiles que la criminalización de los funcionarios. Pero a los esclavos se ve que nos cuesta mucho desairar a los amos…

  4. A los Murcianos hace tiempo quizás demasiado que perdieron el norte van sin rumbo y no se han dado cuenta o lo que es peor no quieren darse cuenta y mucho me temo que cuando levanten la cabeza y miren al frente será demasiado tarde. No se puede tener a puñado de mafiosos como gobernantes.

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