No hay sitio para ti

Lo tienes muy crudo, chaval. Se acabó la fiesta, alguien ha cerrado el garito y ha tirado las llaves por el desagüe. O, si prefieres otro símil, has perdido la partida. Mejor incluso: alguien te ha hecho trampas para que la pierdas. Los años que te esperan no serán tuyos. Eres un muerto viviente. Resulta que perteneces a la primera generación que, sin mediar una guerra o una epidemia, vivirá peor que la de sus padres. Continúa leyendo No hay sitio para ti

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