Emprendedor

Cada época posee su propio lenguaje. Cada lenguaje posee sus propias palabras. El poder (difuso concepto que nombra algo aún más difuso) tiene en el lenguaje una herramienta decisiva para construir presentes plenos de promesas. El lenguaje del poder no es espontáneo ni tampoco convencional. Es un producto prefabricado. Por eso, en el fondo, el lenguaje del poder es un antilenguaje. Y sin embargo está presente. Más que eso: es ubicuo, tanto que ya forma parte de nuestras vidas. A veces pienso que ha usurpado el trono de la literatura y utiliza sus mismos recursos. Hoy el político genera realidades como antes lo hiciera el poeta. Continúa leyendo Emprendedor

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