¿Por qué no leen?

Si bien muy pocos cuestionan que los actuales métodos de aprendizaje de lectura y la materia de Lengua Castellana no bastan para mejorar los datos estadísticos de hábitos lectores entre los adolescentes, casi nadie se atreve a contradecir las falaces imputaciones sociales que la clase política y el sector profesional de la enseñanza llevan a cabo con evidente mala fe. La tesis rusoniana que achaca el desinterés por la lectura a una sociedad malvada, hedonista e idiotizada por la televisión y las nuevas tecnologías es, además de falsa, majadera.

Lo es, no solo porque Rousseau (en realidad ciertas interpretaciones de Rousseau) sea el principio de todos los males en el mundo de la enseñanza, sino porque este argumento (que comparte, insisto, la gran mayoría de los docentes) no deja de ser una excusa más que únicamente sirve para evadir responsabilidades. En concreto, la de los profesores de Lengua, quienes en su día callamos como hetairas ante la desaparición, el asesinato, el aniquilamiento de una disciplina, la Literatura Española, que hace eones se impartía como materia independiente.

Y por si esto fuera poco, tras la desaparición de la Literatura de los planes de estudios tampoco vimos mal (no dimos muestras de lo contrario) que se perpetraran dos atrocidades más, letales y definitivas. Por un lado, se unieron, en antinatural maridaje, las disciplinas de Lengua y Literatura, muy diferentes entre sí, provocando hoy que, o bien se escatimen horas mutuamente, o bien la parte literaria se ignore por las deficiencias lingüísticas del alumnado. Y por otro, que la lectura haya dejado de considerarse una herramienta de obligado dominio y manejo, y sea ahora algo que ha de gustar por narices (no paramos de quejarnos de que a los chavales no les gusta leer), es decir, un fin en sí mismo, lo que causa que, como todo lo que surge de la mentira, la mayoría de los planes de fomento de la lectura estén siempre abocados al fracaso, y, sobre todo, que los alumnos se pregunten en demasiadas ocasiones por qué diablos las aficiones tienen que ser imperativas y por qué debe gustar algo que, además, cuesta un trabajo enorme.

La conclusión asombra por su sencillez: antes de 1990, cuando la Lengua y la Literatura aparecían como asignaturas diferentes con el mismo número de horas a la semana, cuando el texto escrito era medio inevitable para superar unos determinados objetivos académicos, cuando, en definitiva, la lectura no era forzosamente divertida, en los centros educativos se leía muchísimo más.

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Publicado por

David López Sandoval

Profesor de Lengua Española y Literatura

6 comentarios sobre “¿Por qué no leen?”

  1. Ahí le duele (al sistema), ahí les duele (a los alumnos) y, consecuentemente, ahí nos duele (a los profesores): el índice de dificultad que presenta la competencia lectora. Los primeros (sistema y padres) se contentan con que las criaturas sean analfabetos funcionales (o integrales): apenas balbucean el lenguaje y apenas garabatean algunos trazos que pudieran pasar por caligrafía, ¡hala!, doctorados en hermenéutica. Hoy en la ducha me hacía uno de mis interrogatorios impertinentes: -¿Y Vd. que sabe hacer? -Leer. -¿El qué?
    -A Vd. -¿? -Y el signo de los tiempos. Hacia el final de mi vida quizá me cuadre la única definición que he asumido con cierto legítimo orgullo de andar por asa: Intelector. Y en ello sigo.
    P.S. Me alegro de que en las tribulaciones haya remansos que nos permitan leerte. Un abrazo.

  2. Querido Juan, y a mí me alegra verte de nuevo por aquí. Espero que, a pesar de todo este apocalipsis de opereta, siga habiendo intelectores como tú. Un abrazo, amigo.

  3. A mí, lo que me ha parecido sorprendente es lo del “antinatural maridaje” entre la Lengua y la Literatura. Bien es cierto, a mi modo de ver, todo lo que dices, David, lo de que sería mucho más provechoso separar ambas disciplinas para que se lea más, sí, eso así lo creo, pero considerar Lengua y Literatura como dos ámbitos condenados a enfrentarse, totalmente incompatibles… no sé yo, me parece algo radical, a mi modo de ver, claro; puede que esté equivocado y no te haya comprendido bien. Te lo tenía que preguntar sí o sí, porque ya digo, me ha parecido muy curioso.

    PD: Me gusta mucho este sitio, David. A menudo suele abrirme los ojos (en muchos sentidos) de un sopapo para ver qué está ocurriendo en el mundo realmente. Un saludo y enhorabuena por el blog.

  4. ¿Tendrá algo que ver el negocio de la estúpida literaturilla ad hoc para adolescentes no demasiado despiertos? ¡Muerte a los clásicos! ¡Arriba la literaturilla de consumo rápido y fácil! Un abrazo, compañero.

  5. Muchas gracias por la postdata, Alfonso. Te aclaro lo de “antinatural maridaje” muy brevemente, porque en realidad no tiene mucha más explicación: no son dos disciplinas enfrentadas, sino complementarias, pero del mismo modo como podría serlo una Biología, por ejemplo y una Lengua, o Historia y Lengua. ¿No verías “antinatural” una asignatura que se llamara “Lengua y Física”? Me dirás, claro, pero es que una de las herramientas de la Literatura es la Lengua. Ok, te respondo, pero también lo es para las demás materias.

    Un abrazo.

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