Sectas de la felicidad

A pesar de que los procesos de enseñanza y de aprendizaje nada tienen que ver con la felicidad, a pesar de que para que el discente adquiera los conocimientos requeridos el docente debe vencer las barreras que aquel (es una ley no escrita) suele levantar siempre que puede, a pesar de que llegar a comprender ciertas cosas del mundo no nos hace más felices sino más sabios, en definitiva, a pesar de que la asunción de nuestra herencia cultural y científica acarrea sus buenas dosis de dolor y de melancolía («porque en la mucha sabiduría hay mucha angustia, y quien aumenta el conocimiento aumenta el dolor»; Eclesiastés 1:18), los hacedores de la realidad y de las leyes educativas quieren que seamos felices, están decididos a que nos subamos al carro del pensamiento positivo y pretenden endilgarnos la nueva fe de la educación emocional y de las inteligencias múltiples.
Continúa leyendo Sectas de la felicidad

Cárceles obligatorias

Al final parece que la propuesta socialista de ampliar hasta los dieciocho años la edad de escolarización obligatoria ha sido una falsa alarma. A lo largo de la tarde de ayer, tanto El País como la Ser modificaban la noticia y, donde decía “obligatoria”, terminaron escribiendo “gratuita”. Sospecho que ha sido más un nuevo globo sonda que un error prisaico, pues lo que se difundió es un borrador del futuro programa electoral, o sea, que aún se puede jugar a amagar y a desdecirse según sea la reacción de la masa. Pero el río suena, de hecho no cesa de sonar desde que Ángel Gabilondo, siendo ministro, se dejase caer con la idea en plena campaña mediática de aquel malogrado pacto educativo. Ergo el río lleva agua, tanta que no sería descabellado pensar que, en breve, nos anegará a todos, culminándose así el plan que se inició con la LOGSE, cuando se condenó a los estudiantes a estar encerrados hasta los dieciséis años. Los hacedores de la realidad no tienen prisa, sus proyectos duran décadas. Continúa leyendo Cárceles obligatorias

Un debate más falso que un billete de seis euros

La escenificación ha sido tan burda en el debate entre Iglesias y Rivera que, si se hubiera tratado de una obra de teatro, parecería una de aquellas que, cuando llega el fin de curso, se suelen representar en las guarderías para que los padres graben a las criaturas con el móvil y babeen un rato mientras se hacen ilusiones con las dotes artísticas de sus churumbeles. Y no porque un debate en diferido no sea un debate stricto sensu (que no lo es), sino porque todo ese rollo del bar y de la charla distendida de dos parroquianos frente a frente es más falso que un billete de seis euros, o, para seguir con la analogía teatral, que un par de niños vestidos de florecillas  silvestres. Continúa leyendo Un debate más falso que un billete de seis euros

La historia secreta

Solo comparable a la emoción suscitada por la lectura de El porvenir de España, de Ángel Ganivet y el maestro Unamuno, La revolución española vista por una republicana, de Clara Campoamor, A sangre y fuego, de Chaves Nogales, Frente a la gran mentira, de Antonio García-Trevijano o España frente a Europa, de Gustavo Bueno, ha sido el entusiasmo con que he leído La leyenda negra de España, de Julián Juderías. Todos ellos son libros que, en su momento, me han ofrecido una versión absolutamente nueva de la historia de mi país. Y digo ‘nueva’, no por innovadora u original, sino por insospechada, adjetivo este que en el fondo se opone a la idea de novedad. La experiencia ha sido lo más parecido a una revelación de algo antiguo, algo que siempre estuvo ahí, al alcance la mano, pero que, en el tráfago de las consignas oficiales del consenso intelectual, habitualmente nos ha pasado desapercibido. Continúa leyendo La historia secreta

España

Desde siempre España ha sido el nombre del país en el que nací. No recuerdo si mis padres me lo dijeron alguna vez, siendo yo niño, ni siquiera tengo presente ahora el momento en que lo descubrí, si es que hubo una fecha, un instante de revelación. Supongo que llegué a España de manera natural, como lo hacen todos, en alguna página de mis primeros libros de texto, en alguna canción donde se la nombraba, en alguna línea leída por primera vez sílaba a sílaba, sin entender al principio qué es lo que estaba leyendo. Luego imagino que fui consciente de que España iba indisolublemente unida al idioma que hablaba, y más tarde a aquel mundial de 1982, a noticias emitidas por la televisión o por la radio, a la silueta de una península en un mapamundi y al paisaje que veía al otro lado del Dos Caballos de mis primeros viajes.
Continúa leyendo España

La ola

Los profesores estamos montados en una gigantesca ola y aún no nos hemos dado cuenta. Viajamos a toda velocidad hacia un futuro incontenible, cuyos rasgos ya se adivinan en el horizonte, pero todavía albergamos la ilusión de que en realidad estamos en el final de la marejada, a punto de regresar a la calma chicha en la que tan a gusto hemos prosperado durante las últimas décadas. El morrazo será progresivo para evitar traumas, pero será, vaya si será. Y después, cuando busquen nuestros restos en los acantilados, nadie podrá reconocer lo que un día fuimos, porque lo que encontrarán será algo completamente distinto. Continúa leyendo La ola

Hoy no será un día histórico

Sería más fácil enhebrar toda una caravana de camellos en el ojo de una aguja, que ver a Mas, Romeva, Junqueras y compañía proclamando la independencia desde el balcón de la Generalidad. Y no digo esto empujado por el irrefrenable patriotismo de las grandes citas históricas, sino porque estoy convencido de que precisamente el día de hoy no será tan histórico como los dueños del chiringo y sus adláteres mediáticos nos han hecho creer. Continúa leyendo Hoy no será un día histórico