Los dueños de las palabras

Primero están los dueños de las palabras y luego el resto de los mortales. Primero están los que, como diría Max Estrella, tienen derecho al alfabeto, después todos los demás. Pero los dueños de las palabras ya no son poetas, ni siquiera ostentan una cultura elevada o poseen una inteligencia superior. Simplemente están ahí, en el bucle de la oligarquía hispana, y tienen acceso a la cámara de televisión, al trending topic, a la página impresa. Y también al lenguaje. No inventan palabras nuevas, sino que adelgazan las que ya existen y las convierten en tristes artefactos monosémicos que el vulgo, es decir, nosotros, suele asumir y hacer suyos con piadoso fervor. La poesía ha muerto; larga vida al eslogan político. Continúa leyendo Los dueños de las palabras

Bienvenidos

Por supuesto, las reacciones son las previstas. La izquierda, o lo que queda de ella, aplaude creyendo ver en esta imagen al presidente de la III República que, como un Lenin redivivo, viaja desde Suiza hacia el futuro. La derecha se indigna con Pablo Iglesias pero también con el rey, pues considera una torpeza la aceptación del regalo y una felonía la posterior publicación de la foto en la web de la Casa Real. Las redes sociales bullen con fakes de todo tipo. Las tertulias analizan la proeza como si la monarquía estuviera a punto de caer. Continúa leyendo Bienvenidos

El bulevar de los sueños tontos

Si Étienne de la Boétie hubiera nacido en nuestra época, se habría visto obligado a introducir un capítulo en su famoso tratado sobre la servidumbre voluntaria donde se describiese el paradigma hispánico. Tal vez habría empezado aportando los datos de los treinta y nueve años de dictadura y de los catorce de felipismo, referencias estas que, bien articuladas, explican nuestra tendencia al tancredismo social. Pero creo que donde en realidad hubiera hecho sangre el franchute habría sido en la cuestión de las oportunidades perdidas y de la sorprendente maleabilidad del españolito que viene al mundo. Continúa leyendo El bulevar de los sueños tontos

Periodistas de mentira

La crisis del periodismo viene de lejos y tiene más que ver con sus profesionales que con los archicomentados cambios de modelo de negocio o las injerencias de los poderes fácticos. Es más, el periodismo no se vería en apuros si existieran periodistas de verdad. Y un periodista de verdad es aquel que es capaz de vender a su madre, de jugarse el cuello y el prestigio, y de estar dispuesto a dejar con el culo al aire a sus superiores por una buena noticia o por un análisis que ofrezca al público un rayo de luz sobre la siempre oscura realidad. Un periodista de verdad no tendría ningún problema en adaptarse a los nuevos canales de comunicación, al contrario, tardaría pocos días en aprovechar las ventajas que estos le ofrecen. Un periodista de verdad no permitiría el mangoneo en su trabajo, por muy poderosos que fuesen los mangoneadores. En definitiva, un periodista de verdad, si de verdad existiera, habría sido la mejor triaca en la crisis del periodismo. Continúa leyendo Periodistas de mentira

El mito de la autonomía educativa

Aun a sabiendas de que en cuanto se menta la bicha salen a relucir los consabidos calificativos de neoliberal, colectivista, facha, rojo o adorador de Wert, y, con ellos, los fantasmas del Estado y del Individuo, las sombras de la pública y de la privada, esta mañana voy a hablarles someramente del mito de la autonomía de los centros educativos. Y lo hago, sobre todo, porque me da la gana, pero también porque las vacaciones no han conseguido cambiarme y continúo con mi tole tole de trascender el debate ideológico en esto que aún algunos nos empeñamos en llamar enseñanza.
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Dicen por ahí

Esto es lo que dice la LOE:

La educación es el medio más adecuado para garantizar el ejercicio de la ciudadanía democrática, responsable, libre y crítica, que resulta indispensable para la constitución de sociedades avanzadas, dinámicas y justas. Continúa leyendo Dicen por ahí

¿Quién ha ganado realmente las elecciones andaluzas?

En efecto, es una vergüenza que, a pesar de la mierda que la juez Mercedes Alaya está destapando en Andalucía, el PSOE continúe perpetuándose en el gobierno, y que, visto lo visto, todavía haya alguien que vote al PP. También lo es que no se haya beneficiado mucho más a los nuevos partidos que abanderan el supuesto anhelo de cambio político. Quienes hoy están indignados o decepcionados tienen razones para estarlo. De acuerdo. Todo eso es verdad. Pero, ¿y si además hubiera otra verdad? ¿Y si lo de ayer tuviese una lógica que no se ha sabido captar o no se ha querido revelar hasta el momento? ¿No se percibe cierta sensación de bluf, de expectativa incumplida? ¿No es como si finalmente la realidad a la que hemos asistido, la del final de un régimen, la de la regeneración, la de un nuevo comienzo, hubiese sido una gigantesca burbuja que ha terminado explotando? ¿Y si esa misma realidad, medible, cuantificable e incluso opinable, no fuera más que una distracción? Continúa leyendo ¿Quién ha ganado realmente las elecciones andaluzas?